CRÓNICAS DE UN TRASLADO

Juan Soriano, Escultura Monumental
en el Atrio de san Francisco

(Segunda de dos partes)

AITZIBER VELASCO | CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN

Transporte

3 tráileres de 12 metros de largo con plataformas de 2.75 metros de ancho1 realizaron el trayecto hasta el centro de la ciudad (Foto 1). No se eligió la ruta más sencilla y más corta, sino que estudiaron trayectos alternativos para evitar puentes, cables de tranvía y cualquier obstáculo que dificultara el paso del convoy, dada la altura que alcanzaba el conjunto.

 

 

Las plataformas fueron precedidas por un vehículo piloto que advertía del exceso de dimensiones de la carga. Mientras, una patrulla de seguridad escoltaba los tráileres para evitar que otros vehículos se interpusieran entre éstos. Al final del grupo, un representante de la empresa de transporte acompañaba a la conservadora responsable por parte de Museo Soumaya, a quien se le conoce como correo o comisario (Foto 2).


Montaje

El viernes 16 de febrero a las 10 de la noche llegaron las piezas al Centro Histórico, y la descarga se prolongó hasta las 5 de la madrugada. La razón para elegir este horario se debió al difícil acceso al Atrio de San Francisco desde la calle Madero. Esta vía angosta y muy transitada se cerró al tránsito y nadie tuvo acceso al tráfico durante la maniobra nocturna, para mayor seguridad de las operaciones, así como de los peatones y de los vehículos.

Los bronces fueron colocados sobre bases de madera reforzadas. Su uso obedece a razones estéticas, de homogeneidad en la presentación de las obras y también a la seguridad de las piezas y al control de acercamiento de los visitantes. Es importante determinar su altura, de manera que sea difícil caminar sobre ellas, y que no resulten cómodas para que el espectador se siente a descansar.

La museógrafa responsable del Departamento de Conservación evaluó previamente las posibilidades del espacio y su adaptación al guión propuesto por el curador, para ubicar las bases. Un importante criterio es también la buena perspectiva de las piezas desde varios ángulos. Con el apoyo del Departamento de Seguridad se considera la adecuada distancia entre las esculturas, y desde éstas a los muros, de manera que se garantice la seguridad de las obras y de los visitantes.



Iluminación

Por último, con las luces se pueden crear acentos, efectos y ambientes muy especiales, guiando al visitante mediante conectores incluso conceptuales entre los diferentes tramos del circuito2. Al estar las piezas en un atrio, la luz es natural de día. Más tarde, con la intención de generar un ambiente nocturno especial a través de las sombras que se proyectaban, se empleó un tipo de luminaria dirigible para exteriores, con lámpara de halógeno (halospot 111) de 50 watts.3

Después de colocar las cédulas de pie de objeto y todos los textos informativos en el tapial de color azul del cielo, quedó inaugurada la exposición el domingo 18 de febrero a las 12 del mediodía.

De todo el proceso se guarda un registro fotográfico, que puede ser útil en consultas o publicaciones futuras. El cometido del equipo no se detiene el día de la apertura de la exposición hasta que llega el momento de su regreso. De hecho se trata de una tarea continua de monitoreo periódico de las condiciones.

La exposición se crea, se modela y se cuida: se siente viva. En cierto modo es como un hijo que sale a la luz para enfrentarse al mundo, que necesita ser comprendido y que un día, el 18 de febrero, echa a volar, como los pájaros de Juan Soriano.

1 Según información proporcionada por  la transportadora Córdova Plaza.
2 Véase Alonso Fernández, Luis e Isabel García Fernández. Diseño de exposiciones. Concepto, instalación y montaje. Alianza Editorial, Madrid 2001. Pág. 82
3 Información proporcionada por Ilumina, Iluminación y Museografía, compañía encargada de la colocación de luces en esta exposición.



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