PIEZA DE MES

 

MUJER ARREGLÁNDOSE EL CABELLO
DE PABLO PICASSO

EL PRIMER CENTENARIO DEL ARTE MODERNO
HÉCTOR PALHARES MEZA | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN
 
[.] al abordar el problema de Picasso no se puede dejar  de recorrer la experiencia del arte contemporáneo en todas sus vertientes, porque en todas ellas dejó marcado el signo indeleble de su personalidad [.].

MARIO DE MICHELI


A cien años de que Pablo Picasso pintara Las señoritas de Aviñón, Museo Soumaya se suma a los homenajes para el gran artista con la escultura Mujer arreglándose el cabello, realizada entre 1906 y 1907.

El artista malagueño encarnó las emociones y sentimientos de una época coyuntural en la historia de Occidente. Búsqueda, ruptura, innovación, guerra, violencia y libertad expresiva individual fueron algunos de los rumbos que tomaría la plástica bajo la nueva mirada del siglo XX. Iniciador del Cubismo, partidario de la justicia social y voz denunciante de los resabios colonialistas de la Europa de entreguerras, Pablo Picasso insertaría sus creaciones en una resignificación del mundo y del ser humano. Las señoritas de Aviñón, sita en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, se convirtió en piedra angular de la nueva sensibilidad artística.

La obra causó polémica y rechazo. El maestro la guardaría en la bodega de su taller parisino durante varios años, hasta que la adquirió el coleccionista Jacques Doucet en 1924. El investigador Roland Penrose apuntó, Picasso se mantuvo impertérrito en su soledad, y con el paso del tiempo tuvo la satisfacción de ver cómo sus amigos admitían que aquella pintura constituyó un hito en la historia del arte contemporáneo. Tuvo el coraje de arriesgarlo todo y de llegar a cuestionar, incluso, el significado de la belleza misma [.].

Este lienzo, el más bocetado en la historia del arte, evoca los prostíbulos del Carrer d’Avinyó, en Barcelona, como retrato del eterno femenino a través de la paleta de Picasso. Cinco mujeres en una atmósfera de erotismo y aparente indiferencia cuyas anatomías y rostros mostraron una tridimensionalidad manifiesta en el plano de la obra. En la versión final desaparecieron dos personajes masculinos; uno de ellos, el médico que auscultaba a las prostitutas para llevar a cabo el control de enfermedades venéreas que tanto obsesionó al artista.

 

El maestro abrevó en la representación hierática e inexpresiva de la Dama de Elche, singular pieza de la cultura ibérica del siglo IV a.C., hallada en la población española homónima. Su semblante parece repetirse en las dos figuras centrales, mientras que las otras dan cuenta de la contención en las máscaras rituales que para algunos investigadores son africanas y para otros polinesias. El primitivismo cultivado por Paul Gauguin y otros contemporáneos había dejado huella en la trayectoria del pintor andaluz.

Las ideas tradicionales del objeto y de la forma habían sido replanteadas en función de los asuntos políticos, sociales y culturales que acompañaron el inicio de la década. Con los resabios de la joie de vivre que heredó la pujanza material de los imperios coloniales, Europa se preparaba física y espiritualmente para el advenimiento de una guerra que puso en entredicho valores y percepción del mundo. La competencia entre las grandes naciones y el acelerado desarrollo armamentista dieron la pauta para reinventar al mundo y reinventarse en él

En 1907, para la esteta Fiorella Minervino, Picasso aparecía ya entregado a elaborar un sistema lingüístico nuevo que le permitiera penetrar los términos sustanciales de la realidad circundante, […] meditaciones, experimentos y reelaboraciones que se suceden con ritmo vertiginoso.

Ocupado en la teorización del volumen en el espacio, Picasso consiguió atrapar el sentido de la profundidad ante la mirada del espectador. Fue en esta época en la que se abocó a la despersonalización de la obra a favor de la construcción y de un nuevo orden colectivo, en opinión de Volkmar Essers.

De 1906 data la primera versión de Mujer arreglándose el cabello que resguarda Museo Soumaya. En la obra convergen sensualidad y análisis, movimiento y estatismo, así como el carácter unívoco de la primera vanguardia. Los numerosos bocetos de la escultura fueron compilados en los Cuadernos catalanes. Diana Widmaier Picasso refiere que el gran promotor del maestro, Ambroise Vollard, exhibió esta obra en su galería alrededor de 1910, junto con otros trabajos emblemáticos como Cabeza de Fernande (1906) –busto del gran amor y modelo del artista, la joven Fernande Olivier–, Cabeza de arlequín (1906) y Cabeza de hombre (Josep Fondevila) del mismo año.

PABLO RUIZ Y PICASSO
MÁLAGA, ESPAÑA, 25 DE OCTUBRE DE 1881-
MOUGINS FRANCIA, 8 DE ABRIL DE 1973

Hijo del pintor y profesor de arte José Ruiz Blasco y de María Picasso López, el joven andaluz se trasladó a Madrid para inscribirse en la Academia de San Fernando. Consciente de su discrepancia con el arte tradicional, viajó rumbo a Barcelona, ciudad cosmopolita en la que estableció vínculos con artistas e intelectuales que solían reunirse en el café Els Quatre Gats. En 1900 llegó a París, donde comenzó su verdadera formación plástica. A lo largo de los siguientes seis años -etapa que corresponde, primero, al periodo azul, y al rosa más tarde- retrató a los pobres y desheredados de la Europa de principios del siglo XX. Hacia 1904 alquiló un pequeño taller de la calle Ravignan que se convertiría en el célebre Bateau Lavoir de Montmartre. El contacto con los fauvistas Henri Matisse y André Derain -y patrocinado por Gertrude Stein, su primera coleccionista-, daría lugar a un enlace entre el arte finisecular y la Vanguardia. En 1906 acudió a una exposición de escultura ibérica en el Museo de Louvre la cual, junto con las muestras de objetos africanos y polinesios del Museo del Hombre en París, impactaría la búsqueda estética de Picasso. Al año siguiente, pintó Las señoritas de Aviñón, que marcó los derroteros artísticos del siglo.

El maestro murió en Mougins, cerca de Cannes, Francia, en la primavera de 1973.

La fundición de la pieza quedó a cargo de Claude Valsuani –el cual trabajó para otros artistas importantes como Auguste Rodin– quien tenía un taller en la calle Plantes en París. Widmaier suscribe: […] Picasso estaba interesado en los bronces, como estaba en todos los medios, y completamente abierto a la diversidad de posibilidades que el material y los efectos de la pátina ofrecen […]. Vollard conservó los moldes hasta su muerte en 1939. El que corresponde a la escultura de Museo Soumaya fue regalado a Raoul Pellequer por el artista en 1940. Esta versión en bronce –una de la serie de los diez vaciados que se realizaron a partir del yeso original, entre las que sobresale la que resguarda el  jardín escultórico del Museo Hirshhorn de Washington, D.C.– fue subastada por Georges, el hijo de Pellequer, en 1998.

La investigadora Gabriela Huerta Tamayo observa que no es una obra para rodearse, ni da pie a narraciones ejemplares: debe ser vista frente al ángulo en que la mujer está peinando su cabellera estilizada.

Las señoritas de Aviñón y Mujer arreglándose el cabello permiten comprender las intenciones artísticas y espirituales de su creador. El erotismo se transfigura en ambas obras a través de la mirada desafiante de las señoritas o del sutil gesto de la joven que acomoda su pelo.

Pablo Picasso | Mujer arreglándose el cabello | 1906 - 1907<| Bronce con pátina café | 42 x 25.8 x 30.9 cm
Pablo Picasso | Las señoritas de Aviñón (detalle) | 1907 | Óleo sobre lienzo | 244 x 234 cm
Nueva York, The Museum of Modern Art.Tomado de: Eschenburg, Bárbara, Ingeborg Güssow, Christa von Lengerke, Volkmar Essers.
Los maestros de la pintura occidental. Una historia del arte en 900 análisis de obras. Tomo II.
Del Romanticismo a la Época Contemporánea. Taschen GMBH, Köln. p. 569

 

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