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| QUESTION MORAL. | ||
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SI EL CHOCOLATE QUEBRANTA EL AYUNO ECLESIASTICO |
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SONIA CORCUERA DE MANCERA |
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El título original y por demás inquietante sugiere tentaciones, fantasías y temores relacionados con una bebida que causó furor en Madrid a principios del siglo XVII. Los trescientos setenta años corridos desde entonces no han pasado en balde. El mundo era otro cuando Antonio de León Pinelo, viajero experimentado, hombre culto y respetado, además de Relator del poderoso Real Consejo de Indias y, por si lo anterior no bastara, adicto al chocolate, decidió ocuparse de tan singular brebaje e ilustrar a los que en éste se interesaban.
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[.] Los Indios naturales de la Nueva España, que se incluyen en las Pro/vincias [.] desde la Mexicana a la de Nicaragua, antes que los Espa/ñoles entrasen a pacificarlas, usavan muchas bebidas que hazian de varias yervas i raizes, frutas i granos; i entre ellas era una la del Chocolate [.].
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Para los amantes de escrutar el pasado y aventurarse en mundos ajenos, dispuestos a cruzar con la imaginación el océano, al lado de un valioso y aromático cargamento de cacao, y resignados a la compañía de algunas ratas hambrientas al acecho de las tablillas, la obra de León Pinelo es una buena lectura. Entrar a Madrid, la capital de un imperio donde apenas se ponía el sol, observar actitudes permisivas aunadas, irónicamente, a los escrúpulos morales de una sociedad imposible de encuadrar en ningún patrón de conducta cerrado y predecible, también merece la pena. |
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Trabajo novohispano |
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El autor repasa diferentes miradas sobre un mismo objeto del deseo -el chocolate-, incluidas, por supuesto y por increíble que parezca, las de teólogos y moralistas que invocan la autoridad de padres de la Iglesia, que ni siquiera paladearon la tentadora bebida. De esta colección de miradas reunidas por el autor, plurales e incluso no coincidentes y, por lo mismo, sujetas a controversia, derivan el encanto y el valor del libro. Cuestión de juicios y prejuicios, de aficiones y simpatías, de modas o simple capricho. A título de ejemplo, resulta interesante atender a los dictámenes aprobatorios, dos emitidos por calificadores del Santo Oficio de la Inquisición y el tercero por el Definidor General de los Descalzos de la Orden de San Francisco, porque, no debemos olvidar, en materia de moral y costumbres, la Iglesia tenía la última palabra. |
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[.] Los Hombres, ó mugeres melancolicos son los que son secos, morenos, ó verdinegros, i muy or/dinario de malas caras, los que tienen cabellos muy negros, i asperos, ó muy bermejos, i los que sue/len tener almorranas, i ventosidades, los que sueñan muertos, toros, i cosas tristes, i duermen mal; a estos tales les conviene beber el Chocolate sin chile, i po/co anis, i echar cosas de buen olor, como es almizcle, i beberle con Atole tibio. |
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Lic. Antonio de León Pinelo |
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