HÉCTOR PALHARES MEZA | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN

[…] Pues que daño mayor se evita con la permission del pulque;
si el es origen y raiz de quantos vicios son imaginables?

 

 


[1]

Religioso mercedario, Diego González vivió en Nueva España en la segunda mitad del siglo xvii, y describió con precisión los usos y costumbres de la sociedad de aquel entonces a través de un emblemático manuscrito que censura sin miramientos la bebida y la venta del pulque entre la población: […] Dios crio el vino para deleite del hombre, no para la embriaguez […] en las cosas nada ay malo, el mal esta en el que peca porque las a/bussa.

Teólogo y comendador de los conventos de Oaxaca y de la Ciudad de México, fue nombrado elector en 1669. Viajó a España para demostrar ante los tribunales su gran dominio de las Sagradas Escrituras. Volvió a México con el título de visitador, luego de que los piratas le aprehendieran en las costas de Caracas. Llegó a Veracruz para normar la conducta, esencialmente, de los indios naturales de América, y hacia 1684 escribió, con dedicatoria al virrey Conde de Paredes (1638-1692), el Tratado y representación sobre el abuso del Pulque, y daños que causa a las buenas costumbres,  hoy   en  resguardo del Centro de Estudios  de Historia de Méxi-
 

co CARSO, antes CONDUMEX.

Las diez fojas del documento acusan con determinación el consumo indiscriminado del pulque entre los de menor rango de la sociedad novohispana.


[…] Padeciendo ellos, sus hijos y mugeres, mui graves necesidades nacidas todas de esta vevida, porque en ella gastan lo que adquieren, con sus trabajos, lo que ganan con sus oficios […] es uno de los engaños que ha introducido el Demonio para establecer el usso de esta vevida.

La investigadora Mónica López Velarde suscribe: Bebida con rango, el pulque se servía en mezcla con otras sustancias a guerreros o a los destinados al sacrificio. Era de uso sacramental y festivo, el líquido ya fermentado de la planta del maguey, el octli, no podía ser tomado ni siquiera por gobernantes o nobles. Sólo ancianos y mujeres embarazadas o en estado de lactancia podían acceder a él. Para el pueblo, ingerirlo estaba penado en algunos casos con la muerte.


En Nueva España el pulque quedó relegado a los más humildes. Las pulquerías poblaron el escenario urbano e incluso se vincularon con el sitio por excelencia de maleantes, ladrones e incluso gayas o suripantas (sexo servidoras).

En el documento de Diego González hay una crítica sistemática y rigurosa no sólo a los consumidores, sino también a aquellos que expendían la sustancia que atentaba contra las buenas costumbres y el equilibrio social.

[…] Venden las espadas y armas de fuego porque aunque pueden quitar la vida agena, pueden defenderla propia […] Venden las maderas, porque aunque de ellas se pueden hacer ídolos, también se pueden hacer ymagenes y otras cosas buenas para usso de los hombres […] Pues si esta vevida este pulque, tiene esta indiferencia sin culpa se podra administrar y sin pecado se podra vender?

Con impecable retórica, abordó los desórdenes callejeros y la transgresión de la ética como actos derivados de la fatal bebida: El pulque en su principio se pu/do ussar mal, y se pudo ussar bien, mas para hacer juicio hemos de mirar al usso, y siendo este tan malo como la em/briaguez, lo hemos de juzgar por pecado.

 

El mercedario incita a las autoridades eclesiásticas ya que, a su parecer, la disciplina se había visto afectada por los efectos perniciosos resultantes del consumo excesivo.



[2]



[3]


Las páginas se acompañan de diversas apostillas o comentarios manuscritos en el margen izquierdo –algunas en latín y otras en castellano–, las cuales explican con fuentes teológicas y jurídicas la diversidad de regulaciones que sobre el pulque se habían escrito: […] todos los que administran y venden pulque están en occacion próxima voluntaria de pecado mortal. Luego ninguno de los que venden el pulque puede ser absuelto sacramentalmente.

González justifica, a partir de la historia mesoamericana, cómo se había desvirtuado el uso del pulque durante el Virreinato:

[…] en tiempo de Moctesuma, quando vino Cortes a esta tierra no se usava ni se vevía mas que una vez en el año quando hacian fiesta a los Dioses del vino, fuera de este tiempo al Indio que se embriagava por la primera vez le quitavan el cavello, por la segunda le derribaban la cassa, y por la tercera le quitavan la vida a el y a toda su familia.

Bebida emblemática y vigente en el México de hoy, el pulque ha sido representativo en nuestra sociedad a lo largo de casi quinientos años. Las líneas de Diego González muestran la cosmovisión de Nueva España.

El religioso concluye con una exhortación persuasiva:
 
[…] puede el boticario vender el veneno, saviendo con evidencia que el que lo compra ha de quitar a su proximo la vida?

La fermentación del pulque

La investigadora Margarita Sepúlveda Amor apunta que esta bebida, muy apreciada en el Imperio mexica, se obtiene de las pencas del maguey cuando la planta está madura. Para ello se le arranca la yema o corazón y sus paredes se raspan hasta lograr una cavidad, de la que, unos días después, manará el aguamiel […] durante un periodo que va de tres a seis meses. El tlachiquero es el encargado de extraer el líquido por medio de succión con un acocote, dos o tres veces al día, y de depositarlo en una botija o pellejo (cuero de pulque), o en una castaña, anteriormente hecha de madera y en la actualidad de fibra de
vidrio, para después vaciarlo en el tinacal, donde se fermenta. El aguamiel es un delicioso refresco, dulce y transparente. Una vez fermentado se convierte en octli o pulque, bebida embriagante que aún hoy en día se consume en muchos pueblos.


[1], [2] y [4] Fray Diego González | Parecer acerca del pulque en México | 1684 | Manuscrito | Fondo xliii-i | Colección Adquisiciones Diversas | Centro de Estudios de Historia de México Carso, antes Condumex
[3] Anónimo mexicano | El descubrimiento del pulque | c. 1860 | Óleo sobre lienzo | 182.9 x 322.6 cm


Regresar