En 1986, para celebrar los cien años del nacimiento de Diego Rivera, Martín Reyes Vayssade –quien se desempeñaba como subsecretario de Educación Pública– sugirió editar un libro dedicado a una obra artística riveriana que hasta ese momento nunca se había considerado: la lustración, practicada por Rivera durante décadas en libros, revistas, periódicos, carteles, tarjetas postales y otros tipos de impresos.
El propio Reyes Vayssade había coleccionado algo en tal sentido, pero suponiendo que debía existir mucho más me encargó la correspondiente investigación, para lo cual recorrí bibliotecas públicas y particulares, comenzando por la de Ricardo Pérez Escamilla. El libro se tituló Diego Rivera ilustrador.
En este 2007, cuando se conmemora el medio siglo del fallecimiento de Rivera, se edita un volumen que lleva el nombre de Diego Rivera: gran ilustrador. La pequeña pero importante modificación se debe a que los veintiún años transcurridos sirvieron para seguir indagando y con el auxilio de otros coleccionistas, sobre todo los especializados en ilustración, se ha podido enriquecer el contenido y concluir , sin exagerar, que Diego
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Rivera ha sido un ilustrador de potente
imaginación, cuya vastísima cultura le permitió redondear los textos o asuntos que interpretaba o complementaba, transitando a través del tiempo por los estilos que predominaron sucesivamente en su producción, desde un tardío realismo romántico, pasando por el cubismo, el mexicanismo, el indigenismo, el simbolismo, el surrealismo, la recreación de lo alegórico prehispánico, el neorrealismo… Para que el público se familiarice con esta veta, por demás atractiva en el torrente de la producción dieguina, el Museo Nacional de Arte presentará, desde fines de noviembre de este año hasta febrero de 2008, una exposición con publicaciones, dibujos y acuarelas originales, más un complemento con dibujos, gráficas y pinturas de Rivera que guardan cierta familiaridad estilística con las ilustraciones. Este enriquecimiento se ha hecho posible gracias a la generosa colaboración de coleccionistas y de museos públicos y privados. Tal ampliación ayudará a los espectadores a sensibilizarse aún más ante una especialidad plástica, hasta ahora poco divulgada, del enorme artista cuya producción día tras día se actualiza. |