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Agustin Franco se empeñaba en el afecto de la señorita Lombardo. Dos años duró el romance:
La primera vez que me habló de su cariño fue en unos versos que me compuso, luego me es/cribió una carta, luego otra, y finalmente todos los días.
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Al despertar por la mañana, me en/contraba debajo de mi almoada un billetito que alli me ponia una de las criadas de mi casayo me apresuraba á contestar, y él por la noche traia mi carta y me demostraba las faltas de ortografia […] Cuando decia un disparate fenomenal, fruncia las sejas, y demostraba su disgusto […] Asi me dió al/gunas reglas de ortografia, qué mis buenas maestras no me habian enseñado. Los primeros tiempos de nuestros amores no demostraba disgusto porque [tachado] me divirtiera, y aunque mi buen humor y alegria se habian disminuido con aquella pacion, y que no encontra/ba atractivo en el baile ni en la sociedad, te/nia sin embargo que axeder á los deseos de mis Padres, y asistia con ellos en compañía de mis hermanas […] En esa época dieron un gran baile en la Lon/ja, especie de Club fundado por los ingleses recidentes en México1 […] Fue alli que por primera vez [Franco] me vio bailar. Desde esa noche se le despertaron unos tales zelos, que no me dejaba vivir. Prohibición de bailes, prohibicion de canto, prohibision de montará caballo, disgusto si reia, enfado con mis amigas, exenas si me asomaba al balcon! ¡Dios mio! Aquello no era vida! Y sin embargo yo amaba y amaba de tal modo que me plegaba á todos sus caprichos, y aceptaba con gusto sus ridiculas exijencias. |
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En el año de 1851 hubo en Mexico un brillante Car/nabal […] las comparzas que iban en el día á visitar las señoras de bue/na sociedad, en la tarde se iban al paseo de Bucareli (hoy de la reforma) […] Yo me escondía debajo de las faldas de mis hermanas para que no me vieran y lo fuera á saber mi Novio que era de la pura raza de Otelo. [Finalmente, Franco supo que Concha asistió al paseo, y le reclamó:] ¿Con que fuiste al paseo? Y sin esperar mi contestación ni mi disculpa […] tomó su sombrero […] Cuando vi que se iba perdi la cabeza, corri tras él dando mis razones, que no queria escucharlas segui hazta la escalera y lo hubiera seguido hazta su casa si al bajar el primer escalon no hu/biera sentido el puño de fierro de mi Padre que me hiso volver atras. […] mi madre comensó á hacer ver su disgusto, me hacia debolver cualquier regalo que me hacia Franco […] el altivo y de carácter dominante, no que/ria sufrir ninguna oposicion, asi me mostró la resolucion de pedir mi mano. Antes de dar ese paso, cometio la torpeza de comprar los regalos de boda, y montar la casa teniendo por cierto que mis Padres aceptarian su pedido, pero no fue asi. […] Entonces comensó una lucha terrible en mi casa, él exijia de mi que abandonara la casa paterna y me uniése á él sacandome de ella el gobernador. mi confesor que me habia aprobado mis amores con Franco, me negó su opinión en asunto tan delicado […] no me sentia [con] las fuerzas de renunciar á aquel hombre que habia sabido ins/pirar con tal fuego mi primer amor. […] Indignado contra mi, no me contestó, pero dirijió una carta á mi Padre llenandolo de o/fensas. Luego supe que en la casa que habia preparado para mi, habia dado algunas cenas a señoras que no gozaban de buena reputacion [y jamás lo volvió a ver].
¿Manuel Ocaranza? | Retrato de señorita con carta | 1880 | Óleo sobre tabla | 23 x 12.5 cm
1 La logia masónica de rito escocés fue fundada en 1813, y estaba integrada por conservadores partidarios del centralismo y era opuesta a la yorkina instituida en 1825. |