LA VIDA DE CONCHA MIRAMÓN

“aquellos árboles que conocieron
a Moctesu/ma y á Hernan Cortes”

Primera parte
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ALFONSO MIRANDA MÁRQUEZ | DIRECCIÓN

La Señora Velásquez de la Cadena, madre de unas amigas nuestras, nos propuso acompañarnos, y diariamente ibamos con ella á pasear un par de horas á los alrededores de la Capital. Un dia nos propuso ira al Castillo de Chapul/tepec [en una nota al pie de página, Concepción Lombardo explica: Chapultepec, nombre Indio que quiere decir Bosque del grillo aunque otros dicen Montaña del Grillo siendo en efecto una pequeña montaña] que se encuentra á una legüa de México y donde estaba entonces la Escuela Militar. Alli co/nocia la Señora Cadena uno de los oficiales que güardaban el Castillo y aprovechándonos de esa buena ocasión fuimos una tarde á pasear a ese citio delicioso que no conociamos. Pasado el Paseo de Bucareli se seguia por un camino que estaba dividido por un largo acueducto […] En la entrada del Bosque habia un centinela, el cual, al dar nosotras el nombre del Oficial á quien buscabamos, nos dejo pasar […] Siguiendo nuestro camino ibamos admirando la belleza de aquel Bosque que tantas tradiciones historicas ensierra y que mas tarde debia ser la cuna de mi adorable y desgraciado hijo. A poco andar llegamos a un sitio que llamaban la glorieta lugar adonde continuamente daban dias de campo y adonde casi toda la sociedad selecta de México había bailado. Aquel espacioso y rustico salon estaba rodeado de árboles gigantescos que en lenguaje indio llama Ahuehuetes[…] Me han dicho que todo aquello esta cambiado y que aquellos árboles que conocieron a Moctesu/ma y á Hernan Cortes, han perdido sus canas [heno] y aquella glorieta, su carácter romántico y salvage convirtiendo aquel bello lugar en un bulgar Zóca/lo adonde los dias festivos iba á sonar la banda de algun regimiento […] Siguiendo nuestro camino, nos encontramos con la rambla[rampa] que nos condujo á un gran patio adonde los alumnos hacia[n] el ejercicio. Entrando, á la isquierda del patio, estaba el Palacio que serbia de abitaciones á los cadetes y adonde estaban los salones de estudio y la Capilla. En el fondo del patio, al lado de la puerta que conducia al Colegio, estaba una sala, adonde los alumnos hacian la gimnacia. Nuestra amiga preguntó por el oficial que cono/cia, y este bino á nuestro encuentro, nos presentó con él y este se empeño en llebarnos á la abitacion del Director que era un jefe de alta gra/duacion […] Para ir a aquella abitacion se subia por otra escalera pequeña[…] al termino de esta se encontraba una larga galeria cubierta de cristales y por donde se go/zaba de la vista de una parte del Valle de México, de la Capital y de sus alrrededores. Estabamos contemplando aquel hermoso panorama cuando se presentó el Director […] Nos contó que en la fiesta que habian tenido después de los examenes, los alumnos se habian lucido, par/ticularmente en los ejercicios gimnasticos, y que tenia dos o tres notablemente fuertes. Yo que me encantaba con todos los ejercicios masculinos, supliqué al Director nos hisieran ver algo de los alumnos […] “Con mucho gusto, Señorita”, me constestó” Se alsó de su asiento tiró del cordón de la campana y a los pocos momentos se presentó un soldado que con su mano en la frente le dijo ¿“que mando Vuestra Señoría”? “Que llamen al Capitan Miramón”…

Carl  Nebel | El asalto de Chapultepec (Ataque de Pillow) | c. 1847 – 1851 | Litografía con gouache y acuarela | Impresa en la calle Siena 57, París, Francia | Mancha:  27 x 43 cm; papel: 45 x 60 cm

Memorias manuscritas de Concepción Lomabardo de Miramón, “Capítulo II°: Mi adolecencia, Tenancingo, Querétaro, vuelta á México”, Fondo DCCCII-2, T. 1, 1859-1917. Colección del Centro de Estudios de Historia de México CONDUMEX. La paleografía es autoría de quien escribió este artículo; es literal y respeta la ortografía del documento primario. Las abreviaturas se han desatado y para su identificación están subrayadas.


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