
El eros y el ágape representaron para los clásicos la dicotomía entre lo físico, carnal, sensual, y la sublimación del espíritu. El amor se manifiesta en el erotismo y la sensualidad; desde sus valores primigenios hasta los culturales en los que el cuerpo responde y corresponde a una determinada visión del mundo. |
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En la plástica ha sido constante en todas las culturas, como motivo simbólico o como tema central. Se trata de lo que se muestra o se oculta enfáticamente; la sujeción del alma a una forma corpórea o la libertad del espíritu. El amor juega dialécticamente con sus formas tangibles e intangibles, pero siempre dando cuenta de una importante atmósfera donde los sentidos y la razón existen de forma simultánea y que precisamente se manifiestan en él.
El cortejo y la seducción forman parte entrañable del imaginario de Occidente. Hombre y mujer en su torrente de signos y símbolos se unen para fundamentarse en el amor. El Greco, Cranach el Viejo y el Joven, el Tintoretto, Villalpando, Carpeaux, Renoir, Degas, Rodin, Tamayo y Soriano, y otros autores, llevan el amor hasta la locura.
[1] Lucas Cranach el Viejo (Kronach, Baviera, Alemania, 1472 – Weimar, Alemania (1553) | Adán y Eva, detalle | c. 1520 - 1525 | óleo sobre tabla | 86.9 x 58.7 cm
[2] Auguste Rodin (parís, Francia, 1840 –Meudon, Francia, 1917) | El beso | 1886 | Bronce con pátina café | 84.5 x 51.9 x 56.1 cm
De 10:30 a 18:30 hrs.
Viernes y sábado hasta las 20:30 hrs. martes, cerrado.
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