la vida de concha miramón
“mi maridito ha de ser joven y
guapo, si no, no me caso”
Alfonso
Miranda Márquez | DIRECCIÓN

Durante siglos fue el padre quien arreglaba el matrimonio de la joven
casadera. En la segunda mitad del siglo XIX
la situación social de las mujeres ya no se regía por la tradición y la
costumbre. Mientras que las jóvenes de escasos recursos seguían esperando al
marido asignado que elevara la posición familiar, las aristócratas podían
decidir quién sería el hombre de su vida. Estos fragmentos de las memorias de
Concha Miramón son testimonio de las difíciles elecciones en la vida amorosa de una señorita decimonónica:
El doctor del premio nacional y su oferta para
recorrer el mundo
[…] Don Fernando […]
no omitia ocasion para verme, para hablarme y para hacer/me toda
clase de amabilidades. Yo me divertia con todo eso y
no hacia el menor caso de aquel galan apasionado. Mi
hermana Angela, que tenia gran interes
en que me casara yo con don Fernando, me atormentaba continuamente hablandome de él, y hacien/dome
mil reflecciones respecto á la felicidad y bentajas, que taeria aquel
matrimonio; pero yo oia todo aquello con la mayor indife/rencia y me reia de todos sus consejos, una noche en que habia una hermosisima Luna llegaro[n] de visita á nuestra casa mi cuñada con mi
hermana Angela; esta, con el pretexto de gozar de la
Luna, me llevó a una sotehuela de mi casa […]
alli comensó con sus
instancias […] me estaba yo divirtiendo con una sombra que
veía yo mober/seen el suelo
[…] La
curiosidad me hiso alzar la ca/beza y que veo? Á mi don Fernando subido en una
escalera que estaba mirandonos y escuchan/donos lo que hablabamos. Cuando
me apercibi del juego me hise
la boba […]
y comensé a
decir horrores de los viudos y de los viejos y acabé por decirle, “mi maridito ha de ser joven y guapo, si no,
no me caso”. Pocos dias después se presentó en casa don Fernando y me
enseño un billete para pasa/ge para embarcarse en Veracruz y partir para
Europa. “Si usted quiere, Señorita, me dijo, yo lo rom/po y de aquí a un mes tomo dos para irnos juntos á hazer un paseo por el viejo mundo” Bien que yo tenia vivas
de hacer ese viage y de conocer otras tierras que la mia, le di las gracias, y reusé
por completo sus propues/tas, don Fernando
como me habia dicho, se embarcó ese mismo mes y ya no
lo volví a ver.
Uno joven pero indeciso
[…]
llegó a México viniendo de Europa
Estanislao Cañedo, uno de los hijos de don Juan de Dios Cañedo, tan
amigo de mi familia […] había recibido una esmerada educacion en
Paris […] era alegre
como un Pari/cience, era
culto y de distinguidos modales […]
más bien parecia
un frances que un mejicano. Sus ideas eran eternamen/te liberales y suspiraba por entrar en la politi/ca del pais
[…]
Fue nuestro mejor amigo. Algunos años después de tratarnos, y cuando
[…]estabamos todos casa/dos, me contaba que al principio
de conocernos, le gustabamos las tres hermanas y
cuando volvía á su casa se decia,
“me gusta mas Lupe, mañana me le declaro”.
Benia á vernos y enton/ces encontraba que yo gustaba mas y esperaba al dia siguiente para declararme su amor. La noche le daba
consejo y entonces pensaba que su verdadera simpatia
era Mercedes, y asi se pasaban dias
y semanas sin queninguna de las tres oyera su declaracion amorosa.
Un insistente galán
[…] Otros varios pretendientes tube
en aquella épo/ca
[…],
pero me hacia una gala de despreciarlos.
Entre otros un famoso doctor fue para [mí]
durante tres años una ver/dadera persecucion. Me era antipático, que cuando lo encontraba
en la calle, daba la buelta y me iba por otro lado,
entonces corria á casa y me acusaba con mi Padre, le
daba mil quejas contra mi, y me decia “Vamos, hijita no seas mal educada con este
Señor” Yo me reia,
daba la buelta y lo dejaba palido
de ravia, con la boc aseca y queriendome comer con los
ojos, el pobre se iba peor de cómo habia venido.
Vestido de novia de corte princesa con media cauda | c. 1881
| Satín de seda con azares aplicados y gasa de
seda | 278 x 208 cm
Memorias manuscritas de Concepción Lomabardo
de Miramón, “Capítulo II°:
Mi adolecencia, Tenancingo,
Querétaro, vuelta á México”, Fondo DCCII-2, T. 1, 1859-1917, Colección del Centro de Estudios de Historia de México condumex. La paleografía es autoría de
quien escribió este artículo; es literal y respeta la ortografía del documento
primario. Las abreviaturas se han desatado y para su identificación están
subrayadas.