EN BUSCA DE UN MOTIVO:
MIRANDO A CÉZANNE


Tal vez lo que conviene es el sol, el aire libre, una pintura
clara y amarilla, las cosas y los seres tal como se comportan
en la verdadera luz

UN PERSONAJE DES ZOLA EN L’OEuvre



Paul Cézanne
Marion y Valabrègue en busca de un motivo para pintar
Otoño de 1866
Óleo sobre lienzo
40.4 x 31.6 cm

CÉZANNE Y ZOLA

Cézanne inspiró al personaje principal de una novela de Émile Zola. En 1866 se publica L’OEuvre. El libro describía el medio de los artistas en el París de ese tiempo a través de su héroe, el pintor Claude Lantier.

El escritor tendrá una influencia importante en nuestro artista. Zola le había presentado a Courbet y Manet y lo convenció para estudiar arte en París. De Aix-en-Provence pasó a la gran metrópoli artística europea en donde conoció a Pissarro, Monet, Sisley y Renoir.

Representante supremo del naturalismo en literatura, Zola se preparaba para su libro Naná, documento humano, crudo, extraído de la vida. Obra literaria que constata que el realismo está en los asuntos e importa hurgar en su interior. Así, L’OEuvre no se trataba de un retrato descriptivo del pintor de Aix. La narración combina rasgos de la personalidad de Courbet y Manet. En sí, era la fotografía literaria del movimiento artístico que nacía: de la claridad y la libertad que caracterizara al nuevo arte.

Aunque expuso con los impresionistas en la famosa muestra de 1874, Cézanne nunca se identificó por completo con sus intereses y técnicas. Más que la representación pormenorizada de las impresiones y los elementos fugitivos de la luz, procuró el análisis estructural de la naturaleza. Lanzó su pincel en busca del orden subyacente.

Paul Cézanne se convertiría en la referencia más importante para el arte que nacía a finales del siglo XIX. Aquel que se dijo siempre aprendiz, revolucionó la pintura del siglo XX. Todos los pintores de vanguardia miraron, con  atención, hacia Cézanne.




Paul Cézanne
Boceto para la pintura Marion
y Valabrègue en busca de un motivo
para pintar, en la carta de Cézanne a Émile Zola
Otoño de 1866
Tomado de: Rewald, John.
The Paintings of Paul Cézanne. A Catalogue
Raisonné, vol 1, Harry n. Abrams, inc.,
Publishers, new york, n.y., 1996

 

LITERATURA DE UNA PINTURA

La reverberación de la luz,
en la cual desaparece el contorno de los objetos

UN PERSONAJE DES ZOLA EN L’OEuvre

En octubre de 1866, Cézanne escribe desde Aix una carta a Zola donde le habla sobre el proyecto para una pintura de gran formato que representa a dos de sus amigos buscando un motivo para pintar, un paisaje, por supuesto.

La epístola incluye un pequeño boceto. Un dibujo en el que aparecen dos modelos, entrañables compañeros de la infancia de Cézanne Antony Valabrègue y Antoine-Fortuné Marion. Según descripción de John Rewald, Marion es el hombre que está a la izquierda, cargando su equipo de pintura en la espalda, ya que disfrutaba pintar en su tiempo libre; Valabrègue es quien lo acompaña. Lleva un sobrero de copa. En una misiva, el mismo Valabrègue lo refiere así al propio Zola: en el presente Marion y yo estamos posando para Cézanne. Estamos brazo con brazo. Paul es un pintor terrible cuando mira las posiciones que le da a la gente el torrente de color. Cada vez que pinta a uno de sus amigos parecería que se está vengando de sí mismo por alguna injuria oculta.

Se suele decir que Cézanne empieza a pintar al natural a partir de 1877. La pieza que nos ocupa precisa que cuando menos será de los sesenta, para confirmar lo que le referirá a Zola en otro escrito: Usted sabe que todas las pinturas realizadas dentro del estudio nunca serán tan buenas como las que se ejecutan al aire libre. Cuando las escenas exteriores son representadas, los contrastes entre las figuras y el suelo son impresionantes y el paisaje es magnífico. Yo veo algunas cosas soberbias y tengo que hacer que mi mente sólo trabaje en los exteriores. Estoy seguro de que todas las pinturas de los antiguos maestros que representaron sujetos en el exterior solamente pudieron haber sido hechas con habilidad, porque todo lo que para mí parece tener verdad y sobre todo lo original, lo provee la naturaleza.


 

Fotografías tomadas de John Rewald, op. cit.

A pesar de su entusiasmo por el cuadro, Cézanne informa a Zola en correspondencia del 2 de noviembre de 1866 que su pintura de gran formato no se llevó al cabo. Del proyecto sólo queda el óleo escueto e intenso hoy en la Colección de Museo Soumaya.


MÓNICA LÓPEZ VELARDE ESTRADA | CURADURIA E INVESTIGACIÓN


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