Color, textura, estilo personal y universalidad son algunos de los derroteros de Rufino Tamayo en la historia del arte nacional. El pintor oaxaqueño de raíz indígena mostró desde muy temprano un constante interés por el estudio de la fisonomía del hombre y del paisaje. Al decir de Raquel Tibol,
[…] A Tamayo le gustaban los ángulos duros como a los teotihuacanos, la rigidez como a los toltecas, los sistemas simbólicos como a los zapotecas, las formas plenas y mórbidas como a los mexicas, los detalles exquisitamente naturalistas como a los mayas; pero su discurso visual fue otro […] |
La fascinación por el mundo prehispánico se manifiesta en Tamayo desde 1921, año en el que José Vasconcelos lo nombró jefe del departamento de Dibujo Etnográfico en el Museo Nacional de Arqueología de la Ciudad de México. Trazos y formas del pasado mesoamericano que el artista reprodujo y transfiguró en el papel. El caudal del imaginario del pintor se volcaría ahora en la búsqueda del significado de un mestizaje –proceso abrupto que trajo consigo la Conquista- para comprender el mosaico pluricultural de nuestro país, tarea que fue realizada a lo largo de varias décadas de compromiso estético y personal.
En 1952 Tamayo elaboró el Homenaje a la raza india para la exposición de arte en el Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris. El mural reveló su visión del indígena en el contexto mexicano y universal. La propuesta del pintor: proyectar para el mundo un espejo de nuestra cultura poniéndolo a salvo en su ámbito íntimo y cotidiano. Javier Moreno Villarreal señala al respecto que […] se puede hallar la piedra de toque de la representación del hombre en la pintura
de Tamayo: la soledad.
Es el caso de Hombre con tronco realizado en 1934. Con planos que se resuelven a través de líneas en diagonal, el autor buscó la coexistencia del cielo, la tierra y el personaje principal en un escenario de incertidumbre y revelación. |