Llanto por Cristo muerto
Íntimo encuentro con el Salvador
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Bajado de la cruz y todavía sangrante, Cristo es cubierto por la sábana que le llevara José de Arimatea. Casi todos se han ido del lugar de la ejecución; en el Calvario, a los pies del madero, se han quedado los más cercanos a Jesús. La Conmovedora escena no se narra con amplitud en el nuevo testamento, pues se trata, como en el caso de la piedad, de una interpretación del todo humana y Sentimental que bebe directamente de la tradición oral de los llamados evangelios apócrifos.

Dios Padre es el misterio impenetrable de los orígenes; el Hijo, la esperanza de la humanidad. El sacrificio de Jesús es la prueba máxima de amor, y la devoción a su último tránsito está referida desde los primeros emblemas cristianos. La cruz es símbolo de nuestra salvación. Los conocimientos alquímicos consideran que es la referencia a la primera fase (nigredo) para la purificación total, donde sólo existirá la luz y el material ruin dará paso al esplendor del oro.

Las huellas del tiempo

Il Sodoma o Sodona, Giovanni Antonio Bazzi, es el magnífico autor de la obra Llanto por Cristo muerto. De acuerdo con Moleli, en su libro Pinturas italianas en galerías alemanas, el prolífico artista de la escuela de Siena, fue discípulo de Leonardo da Vinci, de quien bebiera el espíritu humanista. Nació hacia 1477 en Lombardía, en la ciudad de Vercelli; hijo de un zapatero, tuvo como primer maestro a Martino Spansotto, de quien sólo conocemos una tabla firmada. De él aprendió el fascinante colorido de la escuela lombarda, aquí presente en los minerales pulverizados y desleídos en aceites secantes, generalmente de linaza o nueces. La pasta que se conseguía tenía la cualidad de sobreponer colores y matizarlos. El óleo en este caso se aplicó sobre una tabla, aunque para principios del siglo XVI ya era común encontrarlo en lienzos. Bazzi seleccionaba de los bosques lombardos los mejores tablones de álamo, que después preparaba con una imprimatura (capa fina con un alto porcentaje de aglutinante y poca carga –carbonato de calcio o blanco de plomo–). Conseguía así un tono neutro para un mayor contraste de luz.

Giovanni Antonio Bazzi,
llamado Sodoma o Sodona
Llanto por Cristo muerto

Detalle 1533
Óleo sobre tabla, trasladado a tela 111 x 86 cm


Las tonalidades ocres y amarillas partían de óxidos férricos, las rojizas, del bermellón; las sepias que dan profundidad al cuadro son tierras, y para los azules y verdes se empleaban cromos. Por último, el artista barnizaba la obra con resinas naturales.

Los avatares del tiempo, su larga exposición en la Capilla de san Doménico y quizá un exceso de aceite en la mezcla, hicieron que esta obra se craquelara. Para el siglo XIX fue necesario empapelar la tabla y aplicar colas o gelatinas, para que poco a poco se separara la pintura de la madera. Se intervino al punto que se transportó la capa pictórica a un nuevo soporte. Se preparó un lino a la
gacha (con diferentes resinas) y se montó en un bastidor, para finalmente resanar la pintura y protegerla con nuevos barnices. Para mostrar el soporte original, la tabla se adhirió con un certificado de la Academia Francesa.

Genealogía a color: La manifestación de la luz

El Manierismo imitó a los grandes maestros humanistas: de Miguel Ángel, el dibujo; de Leonardo, el claroscuro; de Rafael, la armonía, y de Tiziano, el color. Il Sodoma se nutrió de estos artistas para consolidarse como un estupendo pintor.

La obra está firmada:
Il Sodona Ex pietate Ber de sye eqves Faciebat sen MDXXXIII: El Sodona, La Piedad encargada por el caballero sienés Ber [sic], realizada en 1533. La larga tradición de la escuela de Siena tuvo su origen en el gótico italiano de Duccio di Buoninsegna, Simone Martini y los Lorenzetti. A diferencia del estilo florentino, importó más el mensaje y la composición que los detalles y la anatomía perfecta.

Alrededor del cuerpo de Jesús se reúnen seis personajes. El joven que sujeta amorosamente al Hijo de Dios es el evangelista Juan, el apóstol más cercano y quien acompañó a su maestro hasta el Calvario. Le sigue Nicodemo, el Confesor; este anciano fue miembro del Sanedrín –consejo supremo de los judíos en Jerusalén–. Cuando se decidió la captura de Jesús, en vano intervino a su favor y tras la crucifixión se dio a conocer abiertamente como su discípulo.

Quizá las influencias de Leonardo se aprecian en la sobria dulzura de los rostros del grupo de mujeres. Para reconocerlas hay que acercarnos a los evangelios del Pseudo Mateo y Santiago, pero sobre todo al de la
Infancia de la Virgen, donde se relata que Stollanus y Emerentia fueron los padres de santa Ana. Da cuenta de sus distintos matrimonios y el resultado de ellos: con Joaquín tuvo a Miriam (María) quien se casó con José y fueron los padres de Jesús. De su unión con Cleofás nació Miriam Cleophae (María Cleofás) y con Salomás tuvo a otra hija de nombre Miriam Salomae (María Salomás).

“Padre, en tus manos entrego mi espíritu” y dicho esto expiró. Lucas.23, 46

“¡Elí, Elí! ¿lemá sabactani?”, esto es: “¡Dios mío, Dios mío!¿Por qué me has abandonado?
Mateo 27, 46


Bazzi colocó a María Salomás junto al cuerpo de la Cruz. La esposa de Zebedeo y madre de los apóstoles Juan y Santiago el Mayor, toma del hombro a su hermana, en un gesto que comparte la pena. Con un manto negro, aparece de perfil la anciana María Cleofás, esposa de Alfeo y madre de Santiago el Menor, Simón, Judas y José el Justo. Tras la resurrección, ella acompañó a Cristo a Emaús y fue con Santiago hasta la Hispania romana, aunque otras fuentes afirman que difundió la palabra de Jesús en la Provenza francesa junto con María Magdalena.

María, Mater Doliente, sostiene en su regazo el cuerpo inerte de su hijo. Debido a las posturas, estos cuadros son cercanos a la Piedad. María Magdalena, con el rostro desencajado toma la mano de Jesús. Sus delicados cabellos sueltos y el intenso color rojizo de su manto contrastan con el profundo dolor y arrepentimiento que conmueven al espectador.

En otras versiones de este pasaje aparece un personaje más: José de Arimatea, aquí presente en la blanquísima sábana que él ofreció para envolver al cuerpo del Salvador.

Bazzi se centra en el misterio revelado: la resurrección de Cristo que redime a los hombres. Así,
Llanto por Cristo muerto revela a Dios como Bondad Misericordiosa.

ALFONSO MIRANDA MÁRQUEZ | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN

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