A escala
armonía, luz y razón

EN ESTA ÉPOCA EQUIVALE DECIR ESTILO NEOCLÁSICO AL ESTILO TOLSÁ.
MANUEL TOUSSAINT

EL NEOCLÁSICO

El movimiento que dominó en el arte y la arquitectura europea de finales del siglo XVIII y principios del XIX, se caracterizó por recrear el espíritu heroico y las formas artísticas grecolatinas. En contraposición al estilo barroco, el neoclasicismo se inspiró en el arte del Renacimiento, fundamentalmente en formas sobrias con valores que exaltan la armonía, la luz y la razón.

Las academias, instituciones de formación y estudio artísticos y científicos, se fundaron en Europa a partir del siglo XVII. La primera fue la francesa, en 1635. Hijas de la Ilustración, durante el siglo XVIII dominarían parte del quehacer artístico. Producto de este ambiente florecieron publicaciones con imágenes de arquitecturas y obras de arte clásicas, lo que contribuyó a difundir el deleite por lo griego.

La llegada del neoclasicismo a México se da en el último periodo del virreinato, de 1781-1821, cuando se establece en España el gobierno borbónico. Se funda así, por decreto de Carlos III, la Real Academia de las tres nobles artes de San Carlos en 1783. Esta academia, en la todavía Nueva España, tuvo entre sus objetivos modernizar la producción de artesanos y gremios. Así se instauró un nuevo método, y un gusto distinto permeó las manifestaciones artísticas. Atrás quedaba el sobrecargado y decadente Barroco. En este contexto llega a nuestro país el español Manuel Tolsá para ocupar desde 1790 la dirección de escultura de la Academia de San Carlos.

Tolsá realizó en México una muy importante labor en arquitectura y escultura. A cargo de concluir los trabajos de la Catedral Metropolitana, realizó, entre otras obras, el conjunto escultórico de las virtudes teologales. Es autor del Hospicio Cabañas y del Palacio del Conde de Buenavista; del Ciprés y el altar mayor de la catedral de Puebla; del altar de la Profesa y del altar mayor de Santo Domingo.

Tolsá es también creador de la estatua ecuestre de Carlos IV, popularizada desde su tiempo como El caballito. La fortuna crítica del valenciano tiene su cúspide técnica y plástica en el que será uno de los edificios neoclásicos más apreciados en el país: el Palacio de Minería.



Anónimo mexicano
Vista de la Plaza mayor de México
(Siguiendo a Rafael Ximeno Planes, detalle)
C. 1797 Óleo sobre tela 94.5 x 140 cm

EL PALACIO DE MINERÍA

En la Nueva España la explotación de yacimientos fue una de las actividades fundamentales. En 1792 se constituyó en la capital el Real Seminario de Minería. Momento de importantes encomiendas arquitectónicas para Tolsá, de 1797 a 1813 realiza la construcción del edificio que albergará el colegio. La que será sede de la primera institución laica y científica de su tipo en el país, es para la historia del arte nacional una de las edificaciones más importantes por proyección artística y aciertos constructivos. En una época en que los estudios científicos extendían considerablemente su influencia en el horizonte cultural, el Palacio de Minería es para muchos la obra arquitectónica que mejor expresa el sentimiento ilustrado y el estilo académico imperante.

Presentamos una maqueta del Palacio de Minería atribuida al autor. En madera de cedro, torneada, tallada y entintada. Visión escultórica, elegancia y dignidad, el modelo da cuenta de la belleza y de los principales aciertos formales cuando recrea de manera puntual la fachada del edificio: en el frente el autor ha dispuesto tres cuerpos. El principal con la entrada de tres arcos y el balcón con la triada de vanos correspondientes y un frontón terminal que sirve de sustento a otro cuerpo. Coronan el inmueble los singulares capiteles y las balaustradas con sus respectivos remates. Portada que sabemos, dará bienvenida a un patio excepcional, de arcos almohadillados, columnas dóricas adosadas y esbeltas columnas jónicas. Introducción también a una de las escaleras más elegantes y funcionales de su tiempo.



Manuel Tolsá
Maqueta para el palacio de minería

C. 1797
Madera de cedro torneada, tallada y entintada
133 X 86 X 152 cm

Esta pieza participó recientemente en la exposición Maravillas y curiosidades. Mundos inéditos de la Universidad, realizada en el Antiguo colegio de San Ildefonso. Fue muy apreciada, pues representa uno de los monumentos hitos de la Universidad Nacional en un objeto que solo excepcionalmente se conserva hasta nuestros días.

De la fachada del Palacio de Minería, emblema del arte neoclásico en México, Fausto Ramírez ha dicho: Por sus grandes líneas horizontales, por su cuerpo central con el pórtico, por las portadas laterales, por la sobriedad y la elegancia de sus proporciones, por sus soluciones llenas de gracia y dignidad, esta fachada principal es de un efecto grandioso en la que esta ausente la pesadez y la monotonía [...] Cualquiera que observe esta fachada, especialmente al atardecer, cuando la luz hiere de soslayo por el poniente, y todas sus armoniosas líneas se dibujan sobre la masa pétrea, [verá cómo] los vanos se oscurecen y las cornisas y resaltes dan efectos de profundidad en una medida que sólo un gran artista es capaz de lograr.

MÓNICA LÓPEZ VELARDE ESTRADA | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN

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