Los felices años del polisón
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El polisón marcó un estilo exuberante muy popular con una corta vida de 10 años entre 1875 y 1885.(1) Conocido galantemente como sígueme, este accesorio permitía que la mujer contara con espacio de movimiento al frente y a los lados, a diferencia de la crinolina, una almohadilla de varios kilos(2) abultaba el traje hacia atrás.

El México de la República Restaurada en 1870, que tres años antes celebró el fin del imperio de Maximiliano de Habsburgo, aceptó con gentileza y desenfado la moda francesa y la adoptó como suya. Patrones y modelos galos vistieron las fiestas de la sociedad mexicana de finales del siglo XIX a la manera de las mejores noches parisinas.

Si bien Napoleón III no pudo consolidar el poder del emperador austriaco, su esposa Eugenia de Montijo sí mantuvo la supremacía francesa sobre los atuendos y las costrumbres de mujeres y hombres como


Reina Universal de la Moda y el buen gusto. La verdadera conquista francesa se dio en el mundo de la moda y en gran medida se debió al ingenio y originalidad del inglés Charles Frederick Worth, el padre de la alta costura.

La mayoría de las damas mexicanas buscaban los patrones que sobre los modelos de Worth aparecían en las revistas de moda para copiarlos, las más afortunadas podían adquirirlos. Worth fue quien, hacia 1864, modificó la forma pronunciada de la crinolina, reduciéndola del frente y alargándola hacia atrás para abrir paso al polisón.(3)
El vestido de gala que Museo Soumaya exhibe en Loreto es un notable atuendo de tres piezas: corpiño, fondo y falda con cauda de 160 centímetros y polisón. Cada fragmento de esta pieza cuenta con detalles meticulosos y delicados que muestran el signo de una época en la que el traje era objeto para ser heredado, dado el costo y lujo de sus materiales.

El corpiño, lleno de coquetería, está confeccionado en raso de seda verde esmeralda recubierto con encaje beige que corona escote y mangas. Se cierra por la espalda y muestra los detalles minuciosos que daban a estas prendas un carácter suntuario excepcional: cada uno de los botones elaborado con una gota de cristal adherida a un soporte metálico, como acabado, se forraba con cordoncillo de seda blanca.
Era cosa común ver a un grupo de damas con sus costosos trajes de gala llevar las largas colas y los lazos de sus vestidos entre su brazo derecho y las riendas en la mano izquierda, acompañadas de gentiles hombres vestidos de frac también a caballo alborotando a lo largo de la calle.

GRANT SHEPPERD SOBRE LA VIDA EN BATOPILAS,CHIHUAHUA,EN 1880.(4)
Esta prenda se colocaba sobre el corsé y el cubre corsé, una serie de naguas sugería la figura de la mujer y ocultaba la separación de las piernas, sobre éstas se colocaba el fondo. El de este atuendo de gala está confeccionado en seda verde agua con primorosos adornos en encaje beige. La parte baja del fondo está rematada con un nivel de portalistón con galón de seda, seguido de tres niveles de listón deshilado y finalmente, de unos 10 centímetros de encaje.
La falda está elaborada sólo en raso verde esmeralda. Al frente, cae casi recta por el efecto del tableado y tiene sólo el volumen que el cuerpo y las naguas proveían.

Detrás está alforzada y exhibe larguísima cauda coronada por un prominente polisón. Pensada para tener contacto con el suelo, la prenda está rematada por un holán de delicado encaje de bolillo color beige montado en un delgadísimo lino que se une a todo el contorno. Por dentro, un forro de manta de cielo une la cauda y el polisón, de alambres de acero forrados en algodón color crudo.

Este traje de gala tiene un tipo de armazón científico que apareció hacia 1880 y que era anunciado por sus productores como el higiénico polisón de hilos de alambre que garantiza ser menos doloroso para la columna que los otros ya que era más ligero que los de crin de caballo. En la búsqueda de modelos más fáciles de portar, se inventó el modelo Langtry que fue uno de los primeros intentos de la moda hacia la comodidad, ya que se plegaba cuando la dama se sentaba y se acomodaba a la perfección al ponerse ella de pie. A finales de la década este accesorio desapareció como reflejo de una época que impulsaría atuendos más saludables para hombres y mujeres.
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EVA MARÍA AYALA CANSECO | CURADURÍA E INVESTIGACIÓN

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1.-Vestido de baile con polisón, chaqueta velada y larga cauda Ca. 1880-1885 Raso de seda, encajes de blonda, de bolillo y seda 142 x 110 + 160 cm de cauda

(1) Armella de Aspe,Virginia, et. al., La historia de México a través de la Indumentaria, Inbursa, México, 1988, p. 111
(2) Ashelford, Jane, The art of dress, clothes and society 1500-1914, The National Trust, 1996, Inglaterra, p. 224
(3) Seeling, Charlotte, Moda,el siglo de los diseñadores, 1900-1999, Könemann, España, 1999, p. 16
(4) Iturriaga de la Fuente, José, Anecdotario de viajeros extranjeros en México, Siglos XVI-XX, Tomo II, Fondo de Cultura Económica, México, p. 1988, p. 172


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