Las
pasiones humanas.
El camino de Franz Hals |
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Franz Hals
Retrato de una mujer
Ca. 1630-1640
Óleo sobre tela
64.6 x 81 cm |
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Alegría
y tristeza son las dos pasiones fundamentales de las que se
derivan todas las demás. La alegría Consiste en
pasar de una perfección menor a otra mayor, y por consiguiente,
es una expresión de una Expansión de nuestro ser;
mientras que la tristeza es el paso de una perfección
mayor a otra menor, Y por tanto, es un repliegue de nuestro
ser. Las pasiones alegres son siempre buenas, cualquiera que
Sea su grado, porque son prueba del éxito de nuestro
ser […] BARUCH
DE SPINOZA (1623-1677)
La nación que afirmaba
que Dios hizo al mundo pero que los holandeses hicieron a Holanda,
fue una de las más poderosas durante el siglo XVII. La
guerra de los Ochenta Años (1568-1648) finalizó
con la expulsión de los españoles y la creación
de una nación independiente, de comerciantes exitosos
y grandes artistas. En pleno Siglo de Oro holandés crecieron
Franz Hals y Baruch de Spinoza.
Es
probable que nunca se conocieran, Spinoza no pisó la
ciudad de la cual Hals sólo salió por un corto
tiempo: Haarlem. El tiempo también los separó,
cuando Franz muere en un asilo, con su fama en pleno olvido,
Baruch tiene unos treinta y tantos años. Sin embargo,
la propuesta filosófica de Spinoza sobre la liberación
del individuo en el tránsito de las pasiones tristes
a las alegres, parece materializarse en la vitalidad pictórica
de Hals.
Sin
imaginarlo ni pretenderlo, Hals siguió el supuesto filosófico
de Spinoza: nada es más útil
al hombre que el hombre mismo, y fue un pintor dedicado
casi en exclusiva a lo humano. Entre su obra catalogada, un
poco menos de 300 lienzos, los retratos ocupan la mayoría.
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Sobre
su vida se sabe poco, sus anécdotas más conocidas
cuentan que no aceptó comi-siones importantes con tal
de no alejarse de las tabernas de su ciudad o que personajes
destacados de su época que le buscaban en el taller lo
terminaban encontrando en la plaza. Su padre comerciaba lana
en Braban- comerciante, Bél-gica. Se conoce que cuando
tenía 11 años, en 1591, la familia ya se había
instalado en Haarlem; existen archivos sobre el nacimiento de
su hermano Dirk en esta ciudad. Es probable que ahí se
hubiera formado Franz Hals en la Academia de Van Mender y Cornelisz
Van Haarlem. |
La
primera etapa en su obra se dio a partir de 1610, cuando ingresó
al gremio de pintores de San Lucas, y su única producción
documentada de este periodo fue la serie de retratos corporativos
que realizó para las compañías de arcabuceros
de la ciudad. El Banquete
de Oficiales de la Guardia de San Jorge de Haarlem,
en 1616, es el más célebre de sus seis retratos
de militares. Esta obra muestra una técnica pictórica
revolucionaria en el arte holandés: la aplicación
de una pincelada llena de fuerza expresiva. |
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Hasta el siglo
XVII la mayoría de los artistas utilizó capas
de preparación para que sus obras tuvieran un acabado
final consistente. Hals fue uno de los pioneros de la alla prima,
en que la pintura se aplicaba directamente sobre el lienzo.
No hay registro alguno de dibujos de Hals, esto lleva a suponer
que experimentaba sobre la tela.
Fue
el primero en retratar a sus modelos en posturas relajadas,
a veces con los brazos cruzados, otras mirando de reojo o hasta
recostados en jardines, como el Retrato
de esponsales de Isaac Massa y Beatriz Van Der Laen.
La novedad compositiva y el estilo técnico dieron a sus
obras la apariencia de momentos congelados, como fotografías.
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| La segunda
época pasión por la melancolía |
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El Retrato de
una mujer, que Museo Soumaya exhibe este mes en Plaza Cuicuilco,
es probable que corresponda a su segunda etapa, la más
productiva, comprendida de 1630 a 1650. El semblante de la retratada
da cuenta del estilo, una gama cromática sombría
y austera, y sobre todo un rostro con un ligero aire de tristeza.
En
estos años Hals recibió muchos encargos de retrato
exento de esponsales, en los que según la tradición,
el caballero se orientaba de tres cuartos hacia la izquierda
y su mujer a la derecha. Es posible que esta dama, haya sido
retratada al mismo tiempo que su esposo. |
Al
estilo de la burguesía protestante va vestida en blanco
y negro; aunque su atuendo en apariencia es sobrio, la tela
debe haber sido de la mejor calidad. El lujoso brocado del corpiño
y la sutil transparencia de la cofia descubren que la mujer
pertenecía a la clientela del pintor, los ricos comerciantes de Haarlem. En el delicado encaje de Bruselas de los puños,
que de lejos revela complicados detalles y de cerca se percibe
como trazos irregulares, se nota otra característica
del estilo de Hals. En la mano de esta dama holandesa las pinceladas
expresivas, casi modernas, se asoman con más fuerza que
en el resto de la obra. |
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Otros retratos
de la época comparten similitudes en vestuario y postura:
la mujer en edad avanzada del Museo de Arte de Cleveland, fechada
en 1638, y la de la Galería Nacional de Arte de Washington,
de 1633. Sus expresiones, al igual que la del retrato exhibido,
no son de rigurosa seriedad, en su tranquila expresión
se percibe la mano del pintor holandés. |
En la
sublime tranquilidad de sus últimas obras, Franz Hals
revela una concepción de la vida que es diametralmente
opuesta a la de Rembrandt. Mientras éste es trágico,
místico y lloriquea, Franz Hals ríe siempre, porque
se aprovecha de lo placentero cada instante, no pretende descubrir
lo absoluto, no siente nostalgia de un paraíso de ensueño.
Así, mientras con la vejez y la pobreza Rembrandt se
hunde en la duda más tenebrosa, Franz Hals conserva el
mismo optimismo en la desgracia que en la prosperidad. KART
VOLL |
| La etapa
final el triunfo del dibujo |
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Como Rembrandt,
hizo mucho dinero y al final de su vida tuvo que vivir con una
pequeña pensión en el asilo de ancianos de Haarlem
donde realizó sus obras maestras. Cada vez más
analítico, con rostros que muestran las huellas del paso
del tiempo y expresan la interacción de las fuerzas del
retrato, la del artista y el modelo, Hals en sincronía
con su propia vida buscó la coincidencia con el otro.
Admirado por Van Gogh y Manet, Franz Hals fue un observador
de todo, retrató tanto a comerciantes como a mendigos,
a niños y ancianos, individuos y familias. El hombre
fue su tema predilecto y dentro de lo humano, sus pasiones. |
EVA AYALA CANSECO
| CURADURÍA E INVESTIGACIÓN |
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