ALFONSO MIRANDA MÁRQUEZ | DIRECCIÓN

José María Morelos y Pavón fue el principal líder luego de la derrota de la primera etapa del movimiento de Independencia. En 1810 Hidalgo se había entrevistado con él para invitarlo a la lucha y pedirle que fuera al sur y tomara Acapulco.

Morelos era muy distinto a Hidalgo. Rechazaba la violencia indiscriminada, le gustaba el orden en sus tropas, prohibía el saqueo y fomentaba la creación de ejércitos pequeños para organizarlos mejor. Nunca se distanció de su religiosidad y antes de cada batalla ofrecía misa, lo que propició un buen concepto de los insurgentes. Cuando iba rumbo a Acapulco, el pueblo y las milicias se le unieron voluntariamente. En Tecpan se integraron los hermanos Galeana (Hermenegildo, José Antonio, Juan José, Luis y Pablo) a quienes convirtió en sus lugartenientes.

En poco más de un mes, Morelos avanzó sin mayores complicaciones hacia la costa sur. En 1811 asaltó Tres Montes y humilló a las fuerzas realistas. Los pueblos anhelaban la llegada de las tropas insurgentes. De hecho a los seguidores de Morelos se les conocía como «ojalateros», por aquello de ojalá que venga Morelos.

Pronto la popularidad del cura se extendió hasta Michoacán, el Valle de México, el actual estado de Guerrero –donde se le unieron los hermanos Bravo– y Oaxaca.

Poco antes del Congreso de Chilpancingo, en ciudad Oaxaca se editó el periódico insurgente Correo  Americano  del  Sur ,  donde

 

se publicaron estrategias contra las fuerzas realistas y partes de guerra, al tiempo que se animaba a los lectores a sumarse a la causa rebelde. El jueves 11 de marzo de 1813 –año tercero de nuestra gloriosa insurreccion– en el número III del Correo se reprodujo la declaración de José Maria Corona, quien fuera asistente del 59° virrey de Nueva España, Francisco Xavier Venegas.

Esta misma declaración levantada en el Real de Minas de Tlalpuxahua, Michoacán, también salió a la luz en el número 30 del famoso periódico Ilustrador Américano.

Soltero, de diecinueve años, el joven Corona trabajó en Santander, España, en una fábrica de paño del duque de Infantado y defendió la norteña ciudad de la invasión francesa de Napoleón Bonaparte. Allí conoció a Venegas y continuó en su servicio hasta mediados de 810 en que se embarcó para santa Fé 1 en el nuevo reyno de Granada, y despues á Veracruz para donde á la vela su amo nombrado por la Regencia virrey de Nueva España.

1Nueva Granada (hoy Colombia) estuvo gobernada por la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá, pero las decisiones importantes las tomaba desde España el Consejo de Indias. Para controlar mejor la zona, la Corona borbónica creó hacia 1717 el virreinato de Santa Fe o Santafé con capital en Bogotá.
     

Según el sistema de castas Morelos era «chino», es decir, hijo de padre negro y madre indígena. A los 32 años emprendió la carrera eclesiástica en el seminario de San Nicolás, cuando Hidalgo era el rector. Tiempo después se le asignó el curato de Curácuaro, donde se enfrentó con los serios problemas de pobreza de la región. Durante esta época tuvo un hijo con Brígida Almonte; el niño se llamó Juan Nepomuceno Almonte y fue un destacado militar conservador durante el México independiente.

Corona declaró que en Extremadura él mismo le dio la noticia a Venegas de que Madrid había sido asaltada por las tropas francesas. Ante la invasión:

[…] se le franqueron tanto en Burgos como en Bayona, pasaportes Españoles y franceses: que Ve/négas le dixo entoncesque el correo que llevaba era para ver si se libertaba Fernando VII; pero que á poco supo con certeza, que esto fué un pretextocon que Venégas quiso encubrirle su traicion, pues le cons/taque su amo tenia inteligencias secretas con varios generales franceses, y mas directamente con José Bo/naparte […].

El hermano de Napoleón lo protegió de la justa indignación española:

[…] favoreciendose de la obscuridad de la no/che, [para que] saliera á esconderse a bordo de la fragata Ato/cha, y que alli aguardase los despachos del virrey del nuevo reyno de Granada: que los recibió en efecto despues [de] haber estado tres dias con sus noches metido entre los barriles que habia á bordo de la embarca/cion: que luego se hizo a vela para su destino, que no pudo saltar en tierra, porque en el puerto fue recibido á cañonazos: que volvió a Cadiz sin desem/barcar, y á pocos dias hizo á la vela en el mismo buque para Veracruz: que el declarante, asi como la tripulacion, y los demas pasageros, no supo que tenia des/pachado virrey de Nueva España hasta cerca de fondear en aquel puerto, pues- Venégas ocultó misteriosamente su nombramiento.

 

El abandono al virrey

[José Maria Corona] que duró en el servicio de su amo hasta el dia de san Felipe de Jesús de este año [5 de febrero de 1810] en que se vino con el exército nacional ostigado de los duros tratamientos que le hizo padecer un zelo infundado que concibió de él Venegas, que creyó al declarante enamorado de la muger llamada Doña Guadalupe Diaz, de la calle de San Francisco, la que su amo guardaba escondi/da en uno de los cuartos de palacio [Virreinal, hoy Palacio Nacional]. Don José Maria fue rebajado a soldado raso en el regimiento de los Colorados: que ya agregado se desertó y mar/chó á las divisiones americanas […]

Esta declaración la hizo Corona á los cinco dias del mes de noviembre de mil ochocientos doce años, por ante mí el escribano interino de guerra, el licenciado don Andres Quintana [Roo] en virtud de comision que al efec/to le fué conferida por el excelentísmo señor licenciado don Ignacio [López] Rayon, presidente de la suprema Junta nacional de América, ministro universal de la misma, etcétera […].

En el periódico Correo de la famosa Imprenta Nacional del Sur que conserva el Centro de Estudios de Historia de México CARSO, aparecen dos partes de guerra del Señor Brigadier don Nicolas Bravo al excelentísimo General del Sur, es decir, a don José María Morelos.

En el primero, fechado en Medellín, Veracruz, el 10 de diciembre de 1812 se asentó:

[…] se me informó que una division de Veracruz venia sobre esta guarni/cion, con el fin de desalojar á los insurgentes de un punto que intereza á los angustiados veracruzanos. En el instante resolvi salir al encuentro […] formé una emboscada, que no supo prevenir el enemigo; pues la sorpresa que recib[i]ó al tiempo que mande ejecutar la primera descarga, fue tal, que verificó con la ma/yor precipitación y desorden, hasta encerrarse den/tro de Veracruz; que á no tener este asilo tan á mano, puedo asegurar á vuestra excelencia que lo hubieramos destrozado completamente.

 

En el segundo parte, dictado el 30 de diciembre de 1812 a Morelos, el mismo brigadier Nicolás Bravo enfatiza.

Tengo avisos de que en el dia trata el enemigo de volver al ataque con doble fuerza; pero descanse vuestra excelencia en el valor, y entusiasmo de estos leales Américanos, que conocen y aprecian dignamente la santa libertad, que nos ha puesto en el dichoso empeño de morir con reputacion; antes que vivir con ignominia.

A un año de conmemorar el Bicentenario del inicio de las independencias latinoamericanas, estos otros americanos también anhelamos, alentamos y construimos los mismos ideales de aquellos nuestros héroes: la igualdad, la paz y la unidad nacional…


[1 y 3] Correo Americano del Sur | Número III | Jueves 11 de marzo de 1813 | Impreso | Col. Centro de Estudios de Historia de México CARSO
[2] Anónimo mexicano | José María Morelos y Pavón | c 1815 | Altorrelieve en cera policromada y modelada sobre seda. Medallon de ormolú con pedrería de pasta, vidrio convexo | 93 x 69 x 10 mm

La paleografía es autoría de quien escribió este artículo; es literal y respeta la ortografía del documento primario. Las abreviaturas se han desatado y para indicarlas se han subrayado. Las diagonales indican cambio de renglón.

 

 
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