La gran época de la zarzuela española fue el siglo XIX, sobre todo a partir de 1849. Obras de teatro de carácter cómico, en uno o varios actos, en las que se alternan partes habladas y cantadas. El siglo XVII de Calderón de la Barca vio nacer el género en el Palacio de la Zarzuela –llamado así por la abundancia de zarzas–. Primero fueron cortesanas y hacia la era ilustrada llegaron al pueblo. El México de Concepción Lombardo gustó del teatro musical y los más importantes escenarios y salones como el de aficionados a la música formado en la casa de la abuela materna de doña Concha, se revistieron del carácter hispano en temas amorosos y pastoriles.
Entre los pape/les que llevó el maestro Domec, había una parti/tura completa de una antigüa zarsuela intitula/da El tío Canillitas;1 la musica era alegre, graciosa y sumamente fácil; habia en ella duetos, tercetos, coros, y un precioso quinteto. Me parecio que todos aquellos jóvenes, (entre los cuales habia algunos que no eran muy fuertes en la musica) la podrian cantar y le dije al maes/tro “probemos el cantas [sic] esta Zarsuela completa” mi abuela que habia oido toda aquella conversasion se acercó á nosotros y dijo ¡Y porque no la han de cantar”? Alegre y de buen humor como era, lla/mó á todos aquellos jóvenes que formaban su so/siedad y les propuso que estudiasemos la piesa y ya bien aprendida la representamos con trajes. Aquella propuesta fue aceptada con en/tusiasmo y con vivas y aplausos á mi abuela, que desde ese momento se comensó á preparar por el lugar de la casa donde se formaria el Teatro, por los trajes que deberiamos llevar, por la orquesta, y por todos los axesorios de aquella diversion. El maestro procedió á dar á cada uno su par/te; en la piesa habia solo cuatro personages principales; un tenor, un tiple, un bajo y un baritono, los otros eran secundarios. Luego se presentó una gran dificultad, nos faltaba el protagonista, el tio Canillitas; ninguno de aquellos jovenes se encontraba con capacidad de representar ese papel ¿que se podia hacer? La piesa no se podia representar á la gran desesperacion de mi abuela. Se suspendio todo hasta el dia si/guiente, con gran ansia esperabamos la llegada del maestro este llegó finalmente, acom/pañado de un invitado como de unos cuarenta años, era don Manuel Esquino […].
No conocia la musi/ca; pero sabia de memoria una infinidad de pie/sas de la Zarsuelas españolas […]. Ya repartidos los papeles, se comensó seria/mente el estudio de la piesa; todas las noches nos reuniamos para concertarla; pero soliamos cansarnos de la seriedad del maestro y de algu/nos de los cantantes. De antemano nos po/niamos de acuerdo los mas alegres de la compañía y cuando comensaba á cantar un coro á tres tiempos, una prima, mis tias y yo nos soltabamos valsando á la
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gran desesperacion del maestro y del protagonista Esquino […]. Pasada la media noche, mis tias, en compañia de algunos de sus amigos, me conducian a pie á mi casa, é ibamos cantando y replicando la musica que estudiabamos. Diariamente pasabamos por la calle del Relox adonde vivia la familia de Miramon. Este se encon/traba aun convaleciente de su herida y oculto en casa de sus Padres.2 Al oir de lejos mi vos, que reconocia, llamaba á una de sus hermanas y le decia “Abre el balcon que va á pa/sar Concha” Esto lo supe por una de mis cuñadas cuando estaba yo casada. El maestro Domec, considerando que la piesa que estudiabamos estaba ya en disposi/sion de ponerla en ejecusion, le avisó á mi abuela […]. El Teatro lo formaron sobre un tablado en uno de los estremos del gran salon de la casa […]. Llegó el dia fijado para la representacion y confieso que me entró un gran miedo, y que me arrepenti de haber axedido á los deseos de mi abuela; pero ya no habia remedio y asi me armé de valor y me propuse hacer mi papel lo mejor posible…
Sobre el argumento de la obra y los sucesos de la representación, así como de un reencuentro amoroso –aunque no con Perry– y de un nuevo enamorado –pero no precisamente Miramón– doña Concha dará cuenta en nuestra siguiente entrega.
1 La zarzuela El tío canillas de Soriano Fuertes (1817-1880) se estrenó en Madrid en 1849.
2 Recordarán los seguidores de esta sección, que Miramón había sido atacado por las fuerzas liberales en Puebla.
Memorias manuscritas de Concepción Lombardo de Miramón, “Capítulo III°: Mi juventud, quienes
fueron mis verdaderos maestros. Tenancingo, Querétaro, vuelta á México”, Fondo DCCCII-2, T.
1, 1859-1917. colección del Centro de Estudios de Historia de México CARSO.
La paleografía es autoría de quien escribió este artículo; es literal y respeta la ortografía del documento
primario. Las abreviaturas se han desatado y para indicarlas se han subrayado. Las diagonales indican cambio de renglón.
Julio Blancas y Manuel Amorós Planells | Boceto para telón de fondo del tercer acto de la comedia de Rafael M. Liern, La Almoneda del Diablo | 1922 | Gouache y acuarela sobre papel montado en cartón | 15.8 x 22.7 cm
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