Antiguos Maestros Europeos y Novohispanos
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Las raíces de nuestra herencia artística se tienden en Europa, en el vasto mundo virreinal, así como en las fértiles culturas mesoamericanas. Ultramar, la historia sagrada y la vida de santos comenzaron a plasmarse en tablas y lienzos de autores renacentistas y manieristas, como el Tintoretto y su alumno el Greco, Martín de Vos, Aurelio Luini, o en la escultura de Domenico Gaggini.
Afirmación de fe, los pinceles barrocos de Rubens, Murillo, Ribera, y en Nueva España la exuberancia de Correa y Villalpando, con el resplandor de los enconchados de la familia González, dibujaron las imágenes devocionales en tiempos de la Contrarreforma. |
En la América española con el espíritu afrancesado de los borbones, se multiplicaron las artes aplicadas con mayor refinamiento. Biombos como el atribuido a Miguel Cabrera conviven con belenes, estofados, herrajes, plata, muebles y objetos de herencia islámica y oriental.
Siglos XV al XVIII, de artistas creadores que abrevaron en el espíritu de Leonardo da Vinci:
El pintor es dueño de todas las cosas que pueden pasar en la mente del hombre, porque si tiene deseos de ver bellezas que lo enamoren, es dueño de generarlas […]. Y en efecto lo que hay en el universo por esencia, presencia o imaginación, primero lo tiene en la mente y luego en las manos, y son tan excelentes que en el mismo tiempo tanto generan una proporcionada armonía con una sola mirada como lo hacen las cosas. |
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Obras todas en las que sor Juana Inés de la Cruz advierte el artificio:
Este que ves, engaño colorido, que, del arte ostentando los primores, con falsos silogismos de colores es cauteloso engaño del sentido
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