
(SEGUNDA Y ÚLTIMA PARTE)
JENNIFER ROSADO
En el México del siglo XIX podemos encontrar pureras fantásticas de popotillo, carey con incrustaciones de tres oros, de piel natural o pintadas artísticamente al óleo, entre otras. Es interesante observar la cantidad de equipos de fumadores en los que aparecen emblemas y escudos del gobierno respectivo, en distintos tipos de materiales. En óleo, pueden encontrarse, como en los otros usos del tabaco, escenas pastoriles, de caza y eróticas. Es muy común estos objetos en piel, ya sea de venado, mantarraya «galuchat», lagarto, avestruz, o cualquier otro animal; también los hay de plata y otros metales ligeros que imitan la forma del puro.
Alrededor de 1830, el rapé perdió popularidad y terminó por desaparecer en favor de la pipa y el puro. Una de las principales razones por la cual sucedió esto fue la Guerra de Crimea (1854-1856), debido a que en Egipto, Turquía y Rusia ya existía el tabaco liado en papel, y los soldados ingleses que regresaban a casa fueron los mejores difusores de esta exótica, sencilla y novedosa manera de consumirlo. A esto habría que agregar, por supuesto, que si bien los indios americanos no liaban el tabaco con papel porque no lo conocían, en Guatemala había unos indios que liaban el tabaco con hojas de maíz, un antecesor del cigarrillo.
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La aparición del cigarrillo provocó –además de la creación de nuevos accesorios como las cigarreras– la integración de las mujeres a la costumbre de fumar y que estas cajitas para guardar los esbeltos y elegantes cigarrillos también fueran del gusto de las damas.
En Europa todavía era algo descabellado, pero en el México del siglo XIX era común que las mujeres fumaran, es por ello que aquí encontramos cigarreras de exquisita manufactura, hechas de oro y plata, con piedras preciosas engarzadas en el botón que las abría, y con elegantes motivos florales, evidencia de las manos femeninas que las llevaban; muchas de ellas tienen el nombre de la dueña grabado en la base. Otros materiales de moda eran el carey con incrustaciones de tres oros, el latón y la piel cubierta con chaquira, además de trabajos en marquetería.
A lo largo de todo el siglo XX las principales empresas joyeras y diseñadoras del mundo han elaborado elegantes y exquisitos objetos o equipos de fumadores. Boquillas, cigarreras, pipas, cajas de puros, humidores, cortapuros, pureras, encendedores, etcétera, han sido elaborados por Gucci, Hermès, Tiffany & Co., Cartier, Fabergé y Limonges, entre otras.
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Asimismo, algunos arquitectos destacados como Charles Rennie Mackintosh, Frank Lloyd Wright y Luis Barragán, han diseñado ceniceros y otros objetos con su estilo particular.
Juegos tabaqueros o servicios de mesa distinguían a un anfitrión, también denotaban elegancia y buen gusto ofrecer tabacos finos en novedosos contenedores, ya fueran obras escultóricas que tuvieran escondidos cajones para guardar el tabaco, carruseles que al abrirlos exponían los habanos, cajas para colocar pipas y paquetes de tabaco, así como servicios con formas de animales, o de estilo clásico, o diseños modernos.
A menos que sea a manera de picadura o rapé, el consumo de tabaco requiere imperativamente de fuego, y para ello también han ideado infinidad de objetos. En el México virreinal se acostumbraba que al centro de la mesa y al alcance de todos los comensales hubiera siempre un brasero encendido del cual se tomaba fuego, ya fuera para encender las velas como para encender pipas y puros. Cuando los caballeros salían de cacería y apetecían fumar usaban pedernales de yesca u otro material capaz de producir una chispa, que con una mecha añadida –posiblemente mojada con algo de aceite– eran suficientes para encender el tabaco. Por lo regular, estos pedernales estaban hechos de metal y tenían figuras relacionadas con la cacería, como perros y caballos; a veces se adornaban con piedras preciosas.
Aproximadamente en 1855 se inventa el cerillo, y comienza a distribuirse de manera definitiva hacia 1890. La gente los llevaba en su cajilla de origen o en elegantes cerilleras, también decoradas o de formas caprichosas –como un zapatito, por ejemplo–, y con un raspador para encenderlo.
El encendedor automático se inventó en 1932 y a partir de entonces se inició la manera más sencilla, rápida y difundida de llevar fuego en los bolsillos.
No obstante, todo buen fumador de puro dirá que un habano debe encenderse siempre con largos cerillos de madera perfumada. |
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Más allá de lo que se ha dicho aquí hay que recordar, como lo hace Cabrera Infante en su libro Puro Humo: No se ha inventado nada nuevo acerca del fumar desde su descubrimiento […] Los indios americanos fumaban puro, tiernos y torpes, en Cuba y otras islas del Caribe. Más al sur inhalaban una forma primitiva de rapé, usando un tubo de madera para introducir polvo de tabaco en las fosas nasales. Los aztecas, los mayas y las tribus de América del Norte, fumaban la pipa así en la paz como en la guerra.
[1] Anónimo | Pedernal con figuras zoomorfas y fitomorfas | Siglo XVIII | Plata | 3.6 x 4.5 cm | Col. Museo Franz Mayer
[2], [3] y [4] Anónimo checo | Boquillas | Siglo XIX | Vidrio | 7.4 x 10.1 cm | Col. Tobacco and Salt Museum, Tokio, Japón
[5] Anónimo alemán u holandés | Caja de rapé | Siglo XVIII - XIX | Madera labrada | 8.9 x 3.6 x 2.8 cm | Col. Tobacco and Salt Museum, Tokio, Japón
[6] Anónimo | Caja de rapé inglesa |Siglo XIX | Oro, pedrería, lámina, pigmentos y esmalte | 8.5 x 5 x 2.1 cm | Col. Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec INAH
[7] Anónimo francés | Caja de rapé | Siglo XIX | Pasta y talle en cuerno de res ensamblados | 3.1 x 10.2 x 4.8 cm |Col. Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec INAH
[8] Anónimo | Cerillera | Principios del siglo XX | Plata, estampilla y esmalte | 4.2 x 3.5 x 1 cm | Col. Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec INAH
[9] Anónimo | Cerillera estilo Art Déco | c 1920 | Metal y moneda | 4.5 x 3.5 cm | Col. Particular
[10] Varias empresas | Pipa con la efigie de Maximiliano de Habsburgo en estuche | c 1890 | Espuma de mar | 7.5 x 12 x 3 cm | Col. Particular
[11] Anónimo francés | Caja de rapé | Siglo XIX | Hueso con incrustaciones en plata y concha nácar | 3.7 x 7.5 x 2.4 cm | Col. Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec INAH
[12] Anónimo | Cigarrera inglesa | Primera mitad del siglo XX | Alpaca y esmalte | 9 x 7 x 1.5 cm | Col. Particular
[13] Anónimo | Cigarrera | Primera mitad del siglo XX | Alpaca y esmalte | 8.5 x 10.5 x 0.5 cm |Col. Particular
[14] Anónimo | Servicio de mesa en forma de cocodrilo | Fines del siglo XIX - principios del XX | Bronce y piel de cocodrilo | 14.3 x 46 x 25 cm | Col. Particular
[15] Vienna Bronze | Cortapuros y cenicero en forma de ave | c 1920 | Bronce | 12 x 19 x 10.5 cm | Col. Particular
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