ALFONSO MIRANDA MÁRQUEZ | DIRECCIÓN

Corría el año de 1916. Seis años atrás tambaleaba el régimen de Porfirio Díaz. Habían pasado cinco de que Emiliano Zapata lanzara el Plan de Ayala y pronunciara la sentencia Libertad, justicia y ley. Hacía tres que Francisco I. Madero caía junto con Pino Suárez. Apenas un año atrás, Obregón mermaba al villismo y Woodrow Wilson reconocía como único gobierno al de Venustiano Carranza. Faltaba uno para la promulgación de la Carta Magna, corolario de  la primera revolución del siglo XX.
 
Doroteo Arango, Pancho Villa, se atrevía a algo insólito la madrugada del 9 de marzo de 1916. Él y sus fuerzas atacaban en Nuevo México, EE.UU., un pequeño pueblo fronterizo llamado Columbus, el mismo sitio que es ahora el  Parque Estatal Pancho Villa.

Apenas amanecía y el campamento del ejército norteamericano era una verdadera ruina. La noticia del asalto se difundió como pólvora. El medio: el telegrama.
 
Mientras el campamento Furlong, fortín militar de Columbus, pronto hirvió en actividad, las tropas se preparaban para intervenir México a la caza del Centauro del Norte.

 

A las pocas horas, en Ciudad Juárez, Chihuahua, y con destino a Irapuato, Guanajuato, el Coman- dante Militar Luis Gutiérrez enviaba con carácter Urgentísimo, un telegrama al Primer Jefe del Ejército Constitucionalista Venustiano Carranza: Como consecuencia del asalto hecho por el bandido Francisco Villa al pueblo de Columbes [sic] el General [Gabriel] Gavira Comandante Militar de Ciudad Juárez [entonces jefe en la línea divisoria entre México y los Estados Unidos] medice hoy lo que sigue. “Particípole para que lo haga del conocimiento de Ciudadano Primer Jefe, que el Presidente Wilson en vista de los acontecimientos acaba ordenar que cinco mil soldados americanos pasen a territorio mexicano a perseguir y castigar [a] Villa y sus bandidos” y lo comunico a usted para lo tenga a bien disponer en el concepto de que por mi parte ya me dirijo en estos momentos con el Cónsul ame/ricano esta a fin de que con/siga con su gobierno se suspenda todo movimiento armado en territorio mexicano, inter por la vía diplomática solucione usted ese delicado asunto.


Esa misma mañana a las 11:40 horas, llegaba a la Perla de Occidente otro telegrama de Luis Gutiérrez: Venustiano Carranza. Honrome comunicar a usted que a mi llegada a esta se ordenó salieran dos columnas, una de 900 y otra de 600 hombres exclusivamente a seguir a Villa hasta donde lo alcanzaran al verse perseguido muy cerca se diri/gió a la frontera Norte a un punto llamado Palomas. Hoy recibí un telegra/ma del general Gavira que dice. “Villa ataco La Guarnición Ameri/cana y quemó algunas casas de Columbia. Ya doy ordenes á fin de no guar/dar perfectamente lado mexicano con objeto de aprehender al bandido en caso de que intente cruzar la línea divisoria.

Estos testigos primerísimos de uno de los acontecimientos de mayor controversia durante la gesta revolucionaria, pertenecen al archivo del Primer Jefe Constitucionalista don Venustiano Carranza, siendo uno de los fondos más consultados del Centro de Estudios de Historia de México CARSO y el único de la Revolución que no pertenece el Archivo General de la Nación.Carranza heredó el fondo a su correligionario Juan Barragán, autor de la Historia del Ejército Constitucionalista, quien lo donó al militar Cándido Aguilar. Los descendientes de la familia Aguilar entregaron la colección a Jorge Denegre Vaught, quien en 1965 lo vendió al Centro de Estudios de Historia de México CARSO. En algún momento estos telegramas fueron confinados a un depósito de quesos, de cuyas manchas dan cuenta los documentos manuscritos de Telégrafos Nacionales de la República Mexicana. La catalogación, estudio y trascripciones realizados por Josefina Moguel Flores, especialista en el fondo, siguen siendo punto de partida para los investigadores.

BANDOS REVOLUCIONARIOS

Los ataques de las fuerzas villistas a Estados Unidos se articularon en el Plan de Santa Isabel. Habían comenzado en enero de 1916, cuando asaltaron un tren norteamericano. El ataque a Columbus fue el siguiente objetivo. Las provocaciones detonaron la llamada Expedición Punitiva a México dirigida por el general Black Jack Pershing (John J. Pershing), que consistía en la invasión total a nuestro país,  la  anexión

 

 

de la franja de los estados fronterizos (Chihuahua, Sonora y Baja California) y finalmente el establecimiento de un protectorado sobre la realidad mexicana.

La búsqueda de Villa llevaría a las tropas norteamericanas a unos 600 kilómetros al sur del río Bravo, llegando hasta Parral, Chihuahua, donde, después de una escaramuza, retrocedieron. Simbólicamente la avanzada norteamericana fue frenada por la maestra de educación primaria, María Elisa Martiniana Griensen Zambrano y sus alumnos. La invasión se trató de la última acción de la caballería montada del ejército americano y el primer entrenamiento militar en emplear vehículos mecanizados y aviones. Durante 11 meses, los 10 mil soldados asediaron sin éxito a Pancho Villa.

Aunque la expedición fue un fracaso, el respaldo de Carranza a Wilson fue total. El presidente presionó a Villa para salir del país. Ante la inminente entrada de los Estados Unidos a México, la Primera Guerra Mundial (1914-1918) seguía, y si bien los norteamericanos se habían mantenido neutrales, para 1917 se sumaron a los aliados bajo la directriz del mismo general Pershing. Fue entonces que Venustiano Carranza pudo redactar la Constitución que hoy nos rige.

Despedimos un año en la unidad nacional que la historia revolucionaria nos negó, y preparamos un 2010 de centenarias celebraciones. Definición y redefinición. Lazos que más allá de las fiestas, nos acerquen y tracen el rumbo de doscientos años de libertad…


La paleografía es autoría de quien escribió este artículo; es literal y respeta la ortografía del documento primario. Las abreviaturas se han desatado y para identificarlas se han subrayado. Las diagonales indican cambio de renglón.
[1] y [3] Telegramas del Comandante Militar Luis Gutiérrez al Primer Jefe del Ejército Constitucionalista Venustiano Carranza | 9 de marzo de 1916 | Archivo del primer jefe Constitucionalista don Venustiano Carranza | Col. Centro de Estudios de Historia de México carso
[2] Agustín Victor Casasola | Don Venustiano Carranza [1859-1920] | Primer tercio del siglo xx | Plata sobre gelatina | 11.1 x 6.8 cm


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