En 1870 tuvo lugar la aparición de la primera revista dirigida por una mujer: La Siempreviva. La poetisa, maestra y sufragista Rita Zetina de Gutiérrez (1846-908) fundó esta publicación en Mérida, Yucatán, REDACTADA EXCLUSIVAMENTE POR SEÑORAS Y SEÑORITAS , según se lee al pie del nombre de la gaceta, en la que tuvieron lugar sobre todo poemas, en su modalidad de «amistades», con los cuales unas se regalaban a otras versos, o extraídos de sus álbumes personales donde escribían sus propias líneas o copiaban o traducían las de otros, y breves artículos y discursos sobre la instrucción y naturaleza femenina. Contó con el apoyo de la Imprenta del Gobierno de Yucatán, a cargo de Manuel Heredia Argüelles. Con esta publicación y El Recreo del Hogar (1879), editada en Colima por Cristina Farfán de García Montero, también poetisa yucateca, son los inicios de la prensa femenina dirigida por mujeres.
En este caso estará también El Álbum de la Mujer. Educación científica, moral y literaria del bello sexo (1883-1890), que circulaba en la Ciudad de México por la española Concepción Gimeno de Flaquer, su directora propietaria, quien había estado ligada al mundo cultural desde su juventud. En 1883, recién casada con el editor Francisco de Paula Flaquer, reside con él en la capital mexicana, y funda el Álbum con la siguiente presentación para sus lectoras: […] el objetivo de mi vida es cantar vuestros méritos y virtudes, es hacer conocer vuestras facultades intelectuales, es referir vuestros múltiples heroísmos, es colocar vuestra hermosa figura sobre el más elevado pedestal […]. Y con esta línea, la revista se estructuró su formato y contenidos: con estampas de retratos de mujeres y hombres célebres, artículos varios donde se incluían asuntos de modas, crónicas de las regiones de España y México, ensayos y discursos sobre la mujer de la autoría de su directora, poesías que también privilegiaron los autores nacionales y de la península, además de una hoja de anuncios (de guanterías, droguerías, mercerías, tabaco, zapaterías, sombrererías, litografías, librerías). |
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A fines del siglo XIX seguía vivo el pulso que late en la sentencia popular del Diccionario de la Real Academia del Español de 1832: LA MUJER Y LA PERA LA QUE CALLA ES BUENA. Refrán que recomienda el silencio a las mujeres. Pero el crecimiento de revistas y periódicos era ya testimonio de voces femeninas. Los debates finiseculares alimentados con sus propias miradas versarían sobre la naturaleza, educación e influencia del bello sexo en los espacios públicos de la prensa, la escuela y, con el tema del derecho al voto, la política.
Colección de la biblioteca del Centro de Estudios de Historia de México CARSO:
[1] Vicente García Torres, impresor | La esposa de Lord Byron (izquierda) y portada (derecha) del Semanario de las Señoritas Mejicanas. Educación científica, moral y literaria del bello sexo | Tomo I, 1842 | 3ª Calle de San Francisco 1, Ciudad de México
[2,4 y 5] Mariano Galván, editor | Calendario de las Señoritas Megicanas para el año de 1941 | Portal de Agustinos 3, Ciudad de México
[3] Concepción Gimeno de Falquer, directora propietaria | La reina de Saba (portada), portada de El Álbum de la Mujer | 30 de marzo de 1884 | Tomo II, 1884 | Imprenta de Francisco Díaz de León, Calle de Lerdo 3, Ciudad de México |