Para conseguir una producción más rápida, Worth utilizó en la mayor parte de su confección la nueva máquina de coser, dejando el trabajo a mano sólo para los acabados y detalles. La originalidad en el diseño fue parte de su éxito: puso de moda la crinolina con forma de campana, el polisón, los vestidos estilo túnica, entre otros cortes que definieron las siluetas femeninas de su época.
Consciente de las necesidades de las mujeres, Worth también diseñó otros atuendos para maternidad, para estar en casa y luto. Su talento unido a genialidad comercial llevó a la empresa a contar con 1,200 empleados y a tener ingresos anuales de 80 mil dólares al año.
CONFECCIÓN ÚNICA
Una de las innovaciones más importantes de Worth fue que, a la manera de los artistas, firmó sus prendas. (Imagen 2) Otro de sus grandes éxitos fue la presentación de colecciones, -2 al año- que sigue siendo una de las características fundamentales de la alta costura.
En 1874 los dos hijos de Worth, Jean-Phillipe (1856-1926) y Gastón (1853-1924), se incorporaron al negocio familiar, el primero como diseñador y el segundo en la administración. En 1900 –ya sin la presencia del padre– la casa volvió a llamar la atención en el Pabellón de la Elegancia de la Exposición Universal.

El suntuoso vestido de gala talla 5, indica que su dueña midió aproximadamente 1.60 m de altura. El uso del corsé desde la infancia modelaba una cintura pequeñísima. El corpiño mide, cintura alta 36.5 por 44 cm en hombros, y copa C, lo que serían las proporciones de una modelo. |
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El vestido hoy en Museo Soumaya - Fundación Carlos Slim fue creado por Worth en 1910. De corte princesa y talle alto en estilo Nuevo Imperio, reúne terminados industriales y a mano, que dan cuenta de la perfección en su hechura a medida. El corpiño –de línea «V» para escote y espalda– es atravesado por una cinta con drapeada debajo del busto. Todas las piezas del traje llegan a la parte trasera, y ahí se unen con broches hembra y macho. Para ocultar estas uniones el diseñador ideó un hábil recurso de confección: el bordado en forma de concha, que las cubre enlazándose con ellas por medio de broches de presión. Del ornamento marino surge una cauda en raso de seda sobre tul industrial. El ribete que la corona presenta una serie de hilos de chaquira enhebrada diez centímetros de largo.
La prenda está bordada a mano sobre tul, en tono similar al raso de seda del resto del conjunto. (Imagen 4) Las siluetas de hojas pequeñas y alargadas cubren la tela siguiendo una estructura de rombos. Los abalorios de cristal fueron seleccionados en tono natural y su interior es metálico; están facetados y tienen un tamaño mayor al de la chaquira común (imagen 5). La falda, en «V», se confeccionó sobre un raso delgadísimo.
Worth llevó al terreno social la idea del couturier como artista. Paul Poiret, entonces un joven aprendiz que trabajó en la casa parisina, heredó el liderazgo del maestro y también la misión de enaltecer el ideal femenino por la belleza: En las decisiones de la moda y de las mujeres se da una especie de provocación al buen sentido que resulta encantadora.
[1, 2, 4 y 5] La maison Worth | Vestido de baile estilo Directoire | c 1910 | Satén y tul de seda decorado con chaquira | 140 x 37.5 (cintura) + 118 cm (cauda)
[3] La maison Worth | Conjunto de muñecas de moda | c 1930 | Estructura de madera tallada con policromía. Vestidos de raso, terciopelo y materiales sintéticos. Rostros de tela pintada. Cabellos de hilo | 13 x6 x5 cm | Col. Lydia Lavín
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