Para una señorita de sociedad ser cortejada por un extranjero era visto con muy buenos ojos, aunque a veces no le resultara tan favorable:
Perry seguia visitandonos diariamente y mi familia y nuestras amigas, comensaban con ha/blillas dañosas á mi reputacion. Nada impe/dia al ingles el casarse con migo, tenia al/guna fortuna ocupaba una buena posición en una de las mejores Bancas de la capital [y] era libre. ¿Por qué no hablaba de matri/monio? Estas reflecciones las hasiamos mis hermanas y yo, y con los avisos que de ante mano me habian dado, comensaba á temer que iba yo á correr la misma suer/te que la pobre Margarita 1 a quien habia yo desbancado. Lo mas doloroso era que á mi ingles se le habian despertado unos zelos que no me dejaban vivir.2 Un dia de Carnaval, nos llevó Perry un palco para ir al Teatro, ni mis hermanas ni yo quisimos aceptarlo no encontrando conve/niente el ir solas á una divercion de esa clase. “no yendo nosotras, le dije á Perry, tampoco usted ira”! “No puedo dar á usted gusto, me contes/tó, porque hemos tomado un palco entre ba/rios amigos […] |
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Insisti en que no fuera pero no axedió á mis deseos por lo cual nos separamos disgustados. Apenas se fue. Corri a casa de una amiga mia [Rosario] muger alegre y amante de las bromas […] le supliqué que ella y su marido me acompa/ñaran aquella noche al Teatro, para vengarme de la inconsecuencia de Perry. Axedieron á mis ruegos y á mi buelta á casa armé un dominó,3 me compre una careta y cambie la sifra de uno de mis pañuelos 4 […]. A las doce de la noche llegaron mis amigos á buscarme […]. Entonces la sala del Teatro Nacional […] estaba en su mayor parte frecuentada por Señoras de las mejores fa/milias que despues de estar las primeras ho/ras de la noche en sus palcos, se disfrasaban […] y bajaban á la sala á embromar con sus a/migos. Mi amiga Rosario […] temiendo que estando junt/as me reconocieran, llamó a un amigo suyo, un joven pintor, que habia hecho sus estudios en Italia y le dijo “Cordero, ruego á usted tome el braso á esta mascarita y la cuide mucho no dejandosela á nadie y asi usted me responde de ella” […] ya del braso de mi compañero me lancé en busca de mi ingles […] Á la segunda buelta que vimos distingui en un grupo de jovenes á mi ingles. Con una desemboltura de la cual hoy me asusto, me detube delante de él y le dije ¿Cómo estas Tenorio?5...
Juan Cordero o Juan Nepomuceno María Bernabé del Corazón de Jesús Cordero Hoyos nació en Teziutlán, Puebla, en 1882. Ingresó a la Academia de Bellas Artes de San Carlos y más tarde estudió en Roma y fue agregado de la embajada de México en el Vaticano. Destacó en el retrato, así como en pintar escenas históricas y mitológicas. |
Memorias manuscritas de Concepción Lombardo de Miramón, “Capítulo III°: mi juventud,
quienes fueron mis verdaderos maestros. Tenancingo, Querétaro, vuelta á México”, Fondo DCCCII-2, t. 1, 1859-1917. Colección del Centro de estudios de Historia de México CARSO. La paleografía es autoría de quien escribió este artículo; es literal y respeta la ortografía del
documento primario. Las abreviaturas se han desatado y para identificarlas se subrayaron. Las
diagonales indican cambio de renglón.
Juan Cordero| Retrato de una dama | c. 1864 | Óleo sobre lienzo |