La concepción del ánima como ser etéreo se mantendrá vigente durante la era clásica de Grecia. Por escrito lo asentarán poetas y filósofos, como Platón en el diálogo Fedro. Influido por los mitos órficos, el pensador dirá que el alma es carro o yunta alada, cuyo lugar natural es un mundo trascendente, el topus uranos, y el cuerpo será la cárcel de la que ansía librarse para ascender a su recinto ideal. Después, Aristóteles volverá a considerar el alma sólo como existente en los seres de este mundo, y hablará, no de una, sino de varias en las que se identifican las tendencias humanas: racional, sensitiva y vegetal. Luego, durante el Helenismo, más que abundar en una visión teórica del alma, los filósofos se abocaron al cuidado de sí, según inquirió el filósofo Michel Foucault, con lo que se amplió un conocimiento práctico del alma y se refinaron los sentidos y las pasiones. En este amplio horizonte, las figuras de las almas que se pintaron en vasijas –las primeras como seres antropomórficos alados de guerreros– o que más tarde se tallaron en esculturas –como la de Psique– son hijas de las ideas de su tiempo.
En el mito de la joven encanta la idea de un alma que, en el momento de saber que ha sido poseída por el amor, lo extravía, y decide recuperarlo sin importar que el demonio irresponsable la atormente –literalmente, como en los viejos dibujos, donde el pequeño dios juega a quemar una mariposa con cabeza humana que simboliza a la doncella–. Georges Nicole sugiere que las primeras representaciones habrían de surgir hacia el siglo IV a.C.; de ello también haría eco el diálogo platónico, que muestra el alma perdiendo las alas que poseía en un principio, luego recuperándolas; es el origen del mito de Psique, a veces atormentada por Eros, otras reunida con él. De la centuria posterior llegaron a nuestros días las primeras imágenes de la pareja.
PSIQUE FINITA
Si la desmesura o hybris de las pasiones tuvo su mejor lugar en las tragedias, las esculturas de los siglos V y IV a.C. fueron templadas representaciones. Los latinos celebraron la arquitectura y la plástica griega; por más de quinientos años las estudiarían, imitarían y reproducirían para prolongar el deleite. El mito de Psique seguía siendo actual en el siglo II d.C. Entre el fin del gobierno del emperador Adriano o en los inicios del de Antonino Pío, se data la copia de una estatua femenina que se ha identificado como Psique, y que conserva el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles en Italia. La obra fue hecha a partir de varios bloques de mármol y quedó fragmentada; al torso que hoy conocemos debió adosársele un soporte para erigirla. Los hoyos en su espalda, que habrían servido para los pernos de las alas, también sugieren que podría tratarse de una Afrodita o Andrómeda, o bien, una de las Gracias. Nada se sabe acerca de si formó parte de un grupo escultórico. |
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De esta figura proviene el busto de Museo Soumaya, obra europea del siglo XIX, digna de los temas y tratamientos que admitía la Academia francesa.
La cabeza de la joven se ladea hacia abajo, la inclinación de los hombros se extiende en un elegante contrapposto, la espalda habría estado atravesada por un drapeado. Ha sido hecha para verse de frente. Estas características son comunes a las esculturas de Praxiteles, escultor ateniense del siglo IV a.C. que intensificó la sensualidad de las figuras, y aportó los arquetipos masculino y femenino con Hermes y Afrodita. Al autor de asuntos eróticos, como la famosa Venus de Cnido –considerada el primer desnudo griego–, El sátiro escanciador, el Amor de Tespis, bien podría atribuírsele esta Psique, aunque no hay literatura antigua que brinde testimonio.
La postura sobria, conforme al estilo praxitélico, no manifiesta las turbulencias de la enamorada, desesperada y vengativa joven y parece sumida en hondas reflexiones. Incompleta, sin saber qué o a quién veía, y con la cabeza fragmentada se ha vuelto más enigmática y sugestiva. ¿Se detiene en la incierta decisión de descubrir el rostro de su marido, o tan sólo escucha la voz de éste, o bien repara en el contenido imprevisto de la caja de Venus...? A la luz del mito, su mirada ciega expresa la conciencia individual de saberse enamorada y, por ello mismo, vulnerable, finita. La narración de Apuleyo se resuelve en un final feliz, pero Psique ensimismada evidencia que su amor anudó lazos estremecedores y sagrados con el sueño y la muerte.

[ 1 ] Anónimo | Copia del busto de Psique Capra | Segunda mitad delsiglo xix | Mármol blanco | 67.5 x 44 x 27 cm
[ 2 ] Auguste Rodin | Psique contemplando al Amor | 1906 | Mármol blanco | 74.5 x 65 x 33.6 cm
[ 3 ] Anónimo veronés | Cupido y Psique | Principios del siglo xvi | Plato de parto | Óleo sobre tabla | 26.5 cm de
diámetro
[ 4 ] Trophime Bigot | Cupido y Psique | Primera mitad del siglo XVI
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