ALFONSO MIRANDA MÁRQUEZ | DIRECCIÓN


En 1852, Miguel Miramón obtuvo el grado de subteniente de artillería y el de capitán un año después. Tras la pacificación del sur mexicano, el Batallón de la California fue llamado a la Ciudad de México, ahí continuó su carrera y reanimó su vida sentimental:

Por la vertiente del mar Pasifico, al Sur de México, hay una region llamada el Estado de Guerrero […] alli fue adonde mandaron al capitan Miramon con su Batallon de California para combatirla. El joven oficial, se distinguió sobre sus compañeros, en las Batallas de la Huerta, Teju/pilco, Tracuachinapa, el Zapote y otras, tan á satisfaccion de su Gefes, que por su táctica y valor le dieron el Grado de Teniente coro/nel 1 […] Estando, yo sola en el entresuelo, en el arreglo de los libros [herencia de Francisco María Lombardo] oi pasar en la escalera, y á poco tocaron la puerta, pero cual sería mi sorpresa al encontrarme cara á cara con Miramón? “Señorita, me dijo, he sabido la desgracia de ustedes y le bengo á dar el pésa/me” “baya usted á casa le contesté, porque aquí estoy sola” ¿”Y que importa? Me dijo, es mejor que no haya nadie, porque así le puedo decir á usted que la amo”. “deje/me usted en paz, le contesté, no estoy para bromas, ya dije a usted que se baya” “No me ire me dijo, si antes no me da usted un beso” fuera de mí de cólera, insisti con duras palabras para que se fuera, pero él entonces sacando la espada me dijo, “si no me da usted un beso la mato” yo entonces me recargué en la pared, abri los brasos y le dije pues máteme usted”! Cuando fue mi esposo, se reía recordando su atrevimiento y me decia, “ese dia jure casarme con tigo”. Bien enten/dido, metio tranquilamente su espada en la baina y salió de alli, y yo mas muerta que viva y tembando como una rana, en medio de mi fingido valor espié por la ventana si se habia ido y cuando lo vi alejarse, corri á casa y conté á mis herma/nas mi abentura […] Concluido el arreglo de los libros, proce/dimos á la benta de los carruages de algunos muebles y de una de las casa […]

 

Hicimos limpiar una de nuestra casitas que estaba en la calle de Chiconautla, barrio feo y fuera del centro y con un caño bastante sucio en medio de la calle […] Tubimos la fortuna de bender los libros á un americano que nos dio por ellos diez mil pesos, precio bastante bajo para lo que balian, pero nos conformamos con ese nuevo sacrificio, por el arreglo de nuestros negocios. Nuestra nueva abitacion la arreglamos modestamente, el piano hacia el primer papel en la sala. El corredor lo adornamos con macetas llenas de flores y con los Canarios y otros Pajaritos que habian sido el encanto de nues/tro padre. Comensó para nosotras una vida toda nueva, los desengaños se hacian sentir, la familia nos abandonaba y momentos de gran tristeza se aproderaban con frecuencia de nuestros cora/zones. Nuestra unica preocupación era el llevar á buen termino los negocios, para poder asegurar una renta con que vivir. Por las noches se nos hacia mas dura la so/ledad y se solía apoderar de nosotras el miedo…

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1
Aunque doña Concha no recoge la batalla de Temapalco, Patricia Galeana sostiene que ésta fue decisiva para que ascendieran de rango a Miguel Miramón.

Memorias manuscritas de Concepción Lombardo de Miramón. Capítulo III°. “Mi juventud, quienes fueron mis verdaderos maestros Tenancingo, Querétaro, vuelta a Mexico” Fondo DCCCII-2, T. 1, 1859-1917. Colección del Centro de estudios de Hisatoria de México CARSO, ates CONDUMEX.
La paleografía es autoría de quien escribió este artículo, es literal y respeta la ortografía del documento primario. Las diagonales indican cambio de renglón.
 
Auguste Rodín | El Beso (detalle) | 1886 | Bronce con pátina café oscuro| 84.5 X 51.9 X 14.2

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