La Semana Santa de año 1851 fue tristi/sima en México y particularmente en mi fa/milia. Frecuentaba nuestra casa un Señor llama/do don Juan de Dios Cañedo, hombre finísimo y dotado de bellisi/mas cualidades. Era liberal y pertenecia al partido moderado […] era viu/do y tenia tres hijos varones que se educaron en Francia.
El Señor Cañedo era dipu/tado de la oposicion y úsaba con frecuencia la sátira, cosa que heria al Gobierno del Presidente […] el general Mariano Arista. El Miércoles santo, indicó á mi madre el deseo de visitar con nosotras los monumentos. A la hora indicada no llegó, lo esperamos hazta la nueve, viendo que no venia, mi madre lo quiso mandar llamar […] al bol/ver á casa, poco antes de las doce de la no/che, se oyeron fuertes toquidos en la puerta del saguan, era mi hermano Pancho que entro despavorido […] “Mamá han asesinado al Señor Cañedo, lo he visto, está tirado en su cuarto del hotel, en un mar de sangre, dicen que tiene mas de treinta puñaladas”! […] Fue grande la consternacion que este asesi/nato causó en la Capital, tanto por ser muy apreciado en la sociedad, el señor Cañedo, cuan/to por haber sido cometido en Jueves Santo […] Todo el mundo pensó que habia sido un asesinato politico pero el gobierno y particularmente el Presidente que no habian tenido parte alguna en ello dieron ordenes severisimas para encontrar al culpable […] Se pasó mas de un año sin tener indicio de aquel criminal, cuando á fines del año de 1832 se supo que finalmente lo habian encontrado en el Pueblo de Temascaltepec. Se apellidaba Negrete y era hijo de una anciana madre. Se decía que despues de su crimen se habia ido con su madre, la cual le veia
|
|
siempre triste y preocupado. Una noche le oyó cantar su sueños la esena del Hotel de la Gran Socie/dad y quedó tan horrorizada que al dia siguiente lo habia ido á delatar á la Justicia. No se hazta que punto fue aquello verdad, pues se resiste el pensar que una madre entregue su hijo al berdugo, en todos casos, preso y maniatado se llevaron á Negrete á la Capital. El gobierno […] ordenó que sin perdida de tiempo se jusgase al preso. Este confesó sin dificultad su crimen, contó la horrible lucha que habia tenido con nuestro pobre amigo alrededor de una mesa […] dijo que el móbil del crimen ha/bia sido únicamente el robo, porque un mozo del Hôtel, amigo suyo le habia contado que aquel Señor, tenia mucho oro en su cuarto. Dijo que no habia matado antes á nadie y di/jo los nombres de sus dos complices […] sin dificultades se encontraron los otros dos criminales, uno se llamaba Villalpando, el otro, Avilez. Villalpando dijo que en la noche del crimen se habia pues/to de guardia en la puerta del cuarto de Señor Cañe/do armado con un puñal para ayudar á su ami/go, el tercero le habia puesto en la puerta del Hotel. Con gran actividad se hiso el proceso y en pocos dias se concluyó condenando á Negrete y á Villalpando á la pena Capital, y al otro complice á trabajos forzados á perpetuidad.
_________________________________
1 En el siglo XIX así se llamaban a los altares que el Jueves Santo exponían al Santísimo.
Memorias manuscritas de Concepción Lombardo de Miramón, “Capítulo lll°: Mi juventud, quienes fueron mis verdaderos maestros. Tenancingo, Querétaro, vuelta á México”. Fondo DCCCII-2 T. 1 1859-1917. Colección del Centro de Estudios de Historia de México Carso. Antes CONDUMEX.
La paleografía es autoría de quien escribió este artículo; es literal y respeta la ortografía del documento primario. Las diagonales indican cambio de renglón.
Escuela suiza| Reloj prendedor con moño l Siglo XIX l Oro con incrustaciones de piedras preciosas l 4.5 X 3.5 cm
|